Act of Repudiation
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    Pido la palabra

    POLITICA
    Pido la palabra

    Jorge Olivera Castillo

    LA HABANA, Cuba – Noviembre (www.cubanet.org) – Podría, ahora mismo, sacar un pasaje en Iberia e irme hasta el País Vasco, continuar viaje a Andalucía y terminar en Madrid. Claro que tengo libertad para emprender el periplo.

    Cuento con la posibilidad de un asiento en primera clase en un artefacto mucho más eficaz que un Boeing 707: la imaginación. Lamentablemente me es imposible seguirle la pista a Ricardo Alarcón por estos lugares de la geografía española, soy un cubano de a pie, un mestizo nacido en un barrio de la Habana Vieja que eligió en votación libre y transparente, hace 13 años, a la disidencia como la hoja de ruta dentro de la brevedad existencial a que estamos condenados.

    Alarcón va de conferencista. Lleva la encomienda de persuadir a un sector de la opinión pública ibérica sobre la factibilidad del modelo de gobierno del cual es un pilar, si no fundamental, sí lo suficientemente útil para potabilizarlo. Casi estoy convencido de que el eje principal de su gestión, más que seductor, es terapéutico. Allí estarán, en su mayoría, los radicales de la izquierda curándose las heridas de la nostalgia y atentos a las lecciones que el Presidente del Parlamento cubano prodigará con vehemencia y resolución. Las técnicas, al uso, para parecer creíble.

    Quisiera estar presente para ofrecer mi versión de Hacia el Socialismo en Cuba, uno de los temas que el representante de Cuba lleva entre sus conferencias. Hablaría de un país en ruina, del proceso inflacionario en vías de alcanzar niveles insostenibles, de la ineficiencia de los servicios médicos, del índice -en ascenso- de la criminalidad. La cifra de más de 300 presos políticos y de conciencia sería un dato esencial y conmovedor. Sus condiciones de encarcelamiento, otra realidad para no dejarla esfumarse en el olvido. Disertaría también sobre la institución que preside el Sr. Alarcón. Una entidad amorfa y servil. Un parlamento sin debates, presto a refrendar lo previamente acordado por la dirigencia del Partido.

    Un alarido en la sala, después un recital de ofensas y algunos con deseos de convertirme en cenizas. En el instante el zarandeo y los empujones, un puntapié en el aire y las intermitencias de los puños queriendo poblar mi anatomía. El acto de repudio en su apogeo.

    Ese es uno de los desenlaces, el más probable, que tendría que enfrentar a causa de mi hipotética intervención.

    Terminado el capitulo de barbarie. Yo afuera y los ecos de las injurias minimizados por la distancia. Adentro Alarcón retomando el estrado ahora con su próximo texto: Otro mundo mejor es posible. Este se podrá escuchar en la localidad de Sevilla en el curso de un noviembre que agoniza.

    Granada y Cádiz se suman a los destinos fijados en el itinerario. En estas ciudades se argumentará sobre democracia y participación política en Cuba. Desde aquí insistiré en una réplica oportuna, en la urgencia de un debate sin discriminaciones. Alzaré mi mano a favor de la pluralidad, aunque me digan apátrida y quieran vestirme de mercenario.

    Discrepar no debe ser un estigma, ni una opción bochornosa, mucho menos un sinónimo de la palabra homicidio. Diferir es un derecho, un signo de madurez, la base de una cultura basada en la tolerancia y la responsabilidad.

    Alarcón culminará su periplo en Madrid el 1 de diciembre. De vuelta a Cuba, lo imagino con su retórica triunfalista. Empeñándose en maquillar una ideología que impone el silencio con la cárcel y otros terrores.

    ¿Creerá este señor, a cabalidad, en una doctrina tan disparatada? No sabría responder con acierto. La editorial Hiru con sede en España despeja de cierta manera las dudas. El libro se titula Cuba y la Lucha por la Democracia. Lo escribió Ricardo Alarcón.

    http://cubanet.org/CNews/y05/nov05/28a6.htm

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