Act of Repudiation
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    Todas las voces de la tribuna

    SOCIEDAD
    Todas las voces de la tribuna

    Shelyn Rojas

    LA HABANA, Cuba – En días pasados se hizo otro acto más en la tribuna
    antiimperialista. Celebró el cumpleaños aplazado de Fidel Castro. Lo
    organizó la Fundación Guayasamín y lo tituló “Todas las voces todas”.

    Muy pocos jóvenes asistieron por su cuenta. Estos jóvenes se asombraron
    al ver el lugar tan concurrido, no hay otros lugares de entretenimientos
    en la capital. Había personas de todas las edades y países.

    Unos muchachos peruanos que estudian medicina en el país les comentaron
    a jóvenes de aquí que ellos estaban aburridos. Estaban acostumbrados a
    otras formas de diversión no tan politizadas.

    Muchos de los jóvenes latinoamericanos allí presentes habían sido
    obligados a asistir a la ceremonia. Están probando la sazón comunista.
    Ya conocen cómo es que cada vez que el gobierno prepara un acto de
    repudio o una marcha combatiente, se llena. Ya conocen la gran mentira y
    lo que el pueblo debe sufrir y aceptar. Por sus puestos de trabajos. Por
    sus estudios. Ya conocen el precio que tienen la enseñanza y la salud
    gratis.

    No todo fue tan malo. Después de todo, escuchar a Silvio Rodríguez y
    Pablo Milanés siempre es un lujo. Aunque vengan convoyados por músicos
    improvisados de Cochabamba y las milongas extemporáneas de Daniel Viglietti.

    Los becados en Cuba no tienen edad para la nostalgia zurda de los 60.
    Sólo les queda agitar las banderas y repetir las consignas orientadas.
    Igual que los muchachos de acá. Es su futuro previsible. Luminosamente rojo.

    Sólo que confunde y deprime escuchar a Pablo afirmar que cree en la
    revolución como en Dios y con la misma, oír a Silvio con “Ojalá”, como
    si no tuviera nada mejor que cantar de cierre.

    Como consuelo les quedó elegir entre los Van Van o el Pata Pata de
    Miriam Makeba. No había más nada.

    La diferencia es que los muchachos latinoamericanos, aunque molestos por
    la obligatoriedad de la asistencia, fueron recogidos por confortables
    ómnibus chinos que los llevaron de vuelta a sus albergues. Los cubanos
    tuvieron que esperar por los ómnibus que refuerzan a los camellos que no
    circulan de madrugada. Los abordaron a empujones, hambrientos y sin
    esperanzas.

    Shelyn2005@hotmail.com

    http://www.cubanet.org/CNews/y06/dec06/15a10.htm

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