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    Cubanos se arriesgan a criticar el gobierno

    Publicado el lunes, 10.24.11

    Cubanos se arriesgan a criticar el gobierno
    Por PETER ORSI
    The Associated Press

    PINAR DEL RIO, Cuba — Pedro Pablo Oliva era el típico ciudadano modelo
    que Cuba trata de mostrarle al mundo.

    Era un hombre leal a la revolución de , que apoyaba su
    objetivo de igualdad social y se sentía agradecido de la ayuda que
    recibió para llegar a ser un pintor y escultor de renombre
    internacional. Sirvió incluso como delegado en la asamblea regional de
    la provincia occidental de Pinar del Río.

    Pero cuando criticó el hostigamiento de los disidentes y planteó que hay
    espacio para otro partido, además del Comunista, fue expulsado de la
    asamblea y acusado de contrarrevolucionario. Tuvo que cerrar el taller
    comunitario que funcionaba en su casa pues el gobierno le retiró su apoyo.

    El Raúl Castro le pidió a los cubanos que expresen su sentir
    en momentos en que el gobierno trata de revivir la economía mediante una
    serie de reformas. Pero las autoridades no han dejado en claro cuál es
    la frontera invisible entre un criticismo legítimo y lo que es
    considerado un ataque al sistema.

    Un prominente intelectual socialista que criticó la corrupción a altos
    niveles fue marginado del Partido Comunista por meses. Pero en otro
    caso, las autoridades no tomaron medidas cuando dos economistas dijeron
    que las reformas económicas bajo consideración no bastaban.

    Por otro lado, si bien Oliva fue castigado por denunciar los ataques a
    los disidentes, cuando los cantantes Pablo Milanés y Silvio Rodríguez
    hicieron lo mismo, se generó un debate en la prensa oficial, pero no
    hubo represalias.

    "Es difícil saber cuándo uno se pasa de la raya, porque esa raya depende
    del momento", comentó Arturo López Levy, economista nacido en Cuba que
    enseña en la de Denver.

    La raya se ha corrido bastante desde los albores de la revolución, en
    que un gobierno inspirado por el socialismo soviético envió a miles de
    personas a campamentos de trabajos forzados por sus ideas religiosas, su
    pelo largo, actitudes "antisociales" u homosexualidad. Milanés y el
    cardenal católico Jaime Ortega estuvieron en esos campamentos de
    jóvenes. En esa época se vetó a Rodríguez en las radios por decir que le
    gustaban los Beatles y codearse con gente que el gobierno consideraba
    sospechosa.

    No obstante, las cosas cambiaron y Rodríguez y Milanés llegaron a ser
    diputados de Asamblea Nacional, al tiempo que Ortega a veces se reúne
    con Raúl Castro, cuya hija es la principal defensora de los derechos de
    los gay en la isla.

    También fueron liberados "prisioneros de conciencia" de renombre
    internacional, pero la oposición al gobierno todavía puede implicar
    frecuentes viajes a una unidad policial, denuncias de traición,
    enfrentamientos con partidarios del gobierno y la pérdida de un trabajo
    con el estado, algo muy grave en un país socialista donde el estado
    controla la mayoría de los empleos y todos los medios de información.

    Los problemas de Oliva comenzaron cuando a su esposa -una artista de la
    que hoy está separado- le impidieron exhibir públicamente trabajos
    críticos del gobierno en el Día Internacional de los en
    diciembre del año pasado. En lo que en la isla se conoce como un "acto
    de repudio", un grupo de partidarios del gobierno se congregó frente a
    la casa de Yamilia Pérez Estrella, le gritaron insultos y le impidieron
    salir de la . El gobierno insiste en que son manifestaciones
    espontáneas de indignación patriótica, por más que sea obvia una
    coordinación con el aparato de seguridad del estado.

    En respuesta, Oliva publicó una carta en el portal de la
    Yoani Sánchez criticando la "" física o psicológica
    que busca silenciar las opiniones críticas. Dice que su encuentro con
    Sánchez, a quien conoció cuando ella visitó su taller, lo marcó, lo
    mismo que sus exhortaciones a que se admita la diversidad política en
    una isla donde el Partido Comunista es la única agrupación política
    permitida.

    "El mismo hecho de decir, 'Yo soy del criterio de que debe haber otro
    partido en el país … allí fue donde la linea se cruzó, totalmente, se
    violentó", dijo Oliva a la Associated Press en su casa estudio, sus
    paredes adornadas con la serie artística que retrata a Fidel como "El
    Gran Abuelo".

    Milanés puso a prueba varias veces la tolerancia de las autoridades. En
    una entrevista en el 2008 con el diario español Público, dio a entender
    que Raúl Castro era demasiado viejo como para gobernar Cuba: "Yo no
    confío ya en ningún dirigente cubano que tenga más de 75 años".

    Y este año, declaró a periodistas en la Florida que las ,
    que piden la liberación de familiares presos, tenían derecho a protestar.

    "Lo más vil y lo más cobarde puede ser que una horda de supuestos
    revolucionarios ataque despiadadamente a estas mujeres … no implica
    que esté en desacuerdo con Fidel y tampoco implica que esté de acuerdo
    con las Damas de Blanco", escribió Milanés.

    Una columna en el portal oficial Cubadebate criticó a Milanés por lo que
    describió como sus opiniones cambiantes y especuló que atravesaba por
    una profunda crisis personal. Pero las autoridades no le han impedido
    que siga recorriendo el mundo dando conciertos.

    Milanés, quien ha escrito odas al Che Guevara, claramente se sigue
    considerando un socialista.

    "Mis 53 años de militancia revolucionaria me otorgan el derecho, que muy
    pocos ejercen en Cuba, de manifestarme con la libertad que requieran mis
    principios", dijo.

    Los medios de prensa cubanos dieron tal vez un indicio de cuál es el
    límite de lo tolerable cuando el diario Trabajadores publicó una
    entrevista en la que Rodríguez planteaba la necesidad de un socialismo
    más democrático, que se eliminasen muchas restricciones a los viajes,
    mejor protección al medio ambiente y menor discriminación.

    Cuando el blog de Rodríguez publicó la entrevista completa, se comprobó
    que Trabajadores había omitido algunas de las afirmaciones más fuertes
    del cantante, como la de que "Aspiro a que si alguien protesta por algo
    que no compartimos tengamos la suficiente altura para respetar su
    derecho a expresarse".

    Cuba tiene una aversión a las manifestaciones que puedan dar munición al
    enemigo, que data probablemente de la época en que se independizó de
    España, en la década de 1890, según López Levy.

    Esa mentalidad se acentuó tras la revolución de 1959 y los esfuerzos de
    Estados Unidos por derrocar a Fidel Castro. A menudo las autoridades
    dicen que la necesidad de presentar un frente unido justifica la
    supresión de la libertad de prensa.

    "La prohibición de expresar ciertos puntos de vista no solo es tolerada,
    sino que yo diría que es apoyada por la población en general", declaró
    López Levy.

    Fidel Castro expresó ese principio en 1961, cuando advirtió a los
    intelectuales que no se admitirían cuestionamientos exagerados. "Dentro
    de la revolución, todo; fuera de la revolución, nada", dijo en esa ocasión.

    Entre 1971 y 1976 las autoridades tuvieron una visión bastante estrecha
    de lo que representa estar dentro de la revolución. Algunos artistas y
    académicos fueron despedidos y empujados al exilio. El poeta Heberto
    Padilla fue denunciado, arrestado y obligado a ofrecer una disculpa
    pública por sus pensamientos a pesar de que había un prestigioso
    premio literario local.

    Desde que asumió la presidencia, Raúl Castro ha invitado repetidamente a
    los cubanos a debatir abiertamente las reformas económicas y dijo que la
    gente no será castigada por sus opiniones. El gobierno afirma que la
    gente dijo lo que pensaba durante asambleas realizadas a lo largo y
    ancho de la isla y que esas opiniones hicieron que se modificasen
    algunos proyectos.

    En una cumbre del Partido Comunista realizada en abril para ratificar
    los cambios, Castro incluso planteó que la prensa oficial debería ser
    más osada y crítica, aunque al mismo tiempo pidió cautela.

    "Eso no quiere decir que ahora cada uno agarramos una pluma y empezamos
    a escribir lo que nos dé la gana porque el que cometa errores debe pagar
    por ello, sea el que sea también, no obstante los vamos a respaldar
    firmemente", dijo Castro.

    De todos modos, López Levy dice que desde que Raúl reemplazó a su
    hermano Fidel como presidente en el 2008 hay más espacio para las críticas.

    De hecho, dos economistas del Centro de Estudios Económicos Cubanos, un
    organismo estatal, no sufrieron represalias públicas tras publicar un
    artículo en una revista de la Iglesia Católica en el que decían que las
    reformas no eran suficientes.

    El diario del Partido Comunista Granma está publicando una vez por
    semana cartas al editor llenas de quejas sobre la burocracia y de
    recomendaciones acerca de cómo manejar la economía.

    Pero hay límites, que no son fáciles de determinar ni siquiera para los
    elementos más fieles a la revolucion.

    Esteban Morales, un intelectual que aparecía con frecuencia en la
    televisión estatal criticando a Estados Unidos, fue expulsado del
    Partido Comunista por denunciar corrupción en altos niveles de la
    conducción en una columna el año pasado. Su expulsión generó una ola de
    críticas y finalmente fue readmitido.

    Oliva, un hombre tranquilo, de 62 años, dice que trata de no permitir
    que su expulsión lo afecte. Pinta, lo que alivia los temblores de su
    mano derivados del mal de Parkinson.

    A Oliva no se le impide vender sus obras ni ha sido expulsado de la
    poderosa Unión de Artistas y Escritores. El propio viceministro de
    cultura Fernando Rojas prometió seguir trabajando con él, a quien
    describió como "un hombre de la revolución" y "uno de nuestros artistas
    más grandes". Pero Oliva dice que no cree que pueda reabrir su taller
    pues se propone seguir diciendo lo que piensa, incluso a periodistas
    extranjeros.

    "Pedro Pablo es un hombre de la revolución, es un hombre de la cultura
    cubana, es uno de nuestros más grandes artistas. Las instituciones
    culturales siempre han trabajado con Pedro Pablo y van a seguir trabajando."

    "Voy a seguir teniendo conflictos de una forma u otra", dijo Oliva.

    http://www.elnuevoherald.com/2011/10/24/v-fullstory/1051533/cubanos-se-arriesgan-a-criticar.html

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