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    Damas de Apoyo denuncian misteriosos ‘pinchazos’ durante actos represivos

    Damas de Apoyo denuncian misteriosos 'pinchazos' durante actos represivos
    DDC
    Madrid 24-10-2011 – 9:43 am.

    DDC habló con varias afectadas que relatan, entre otros efectos, una
    fuerte fatiga.

    Varias Damas de Apoyo y disidentes han denunciado en los últimos años
    misteriosos "pinchazos" con agujas en la espalda y los glúteos durante
    actos represivos organizados en su contra por la Seguridad del Estado.
    DIARIO DE CUBA pudo rastrear al menos cinco casos, aunque muchos
    activistas coinciden en que no serían los únicos.

    Todas las denuncias han sido realizadas por mujeres y todos los
    supuestos pinchazos se produjeron en La Habana, cuatro de ellos durante
    golpizas a las .

    Las afectadas relatan sensaciones similares, principalmente una fuerte
    fatiga. Los especialistas consultados al respecto afirman que los
    síntomas descritos no permiten sacar conclusiones rotundas, pero
    advierten que se podría haber utilizado contra las mujeres alguna
    sustancia destinada a debilitarlas durante los actos de repudio.

    También, que este tipo de prácticas serviría para inocular otro tipo de
    elemento o enfermedades más agresivos.

    El más reciente caso es el de Rita María Montes de Oca, esposa del ex
    político Vladimir Alejo Miranda. Habría ocurrido el pasado 18 de
    agosto, cuando cerca de 50 mujeres salieron de casa de la fallecida
    líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán, para intentar realizar una
    marcha pacífica y fueron interceptadas, en la misma cuadra, por
    centenares de personas convocadas por el régimen.

    "Nos dieron golpes, nos ofendieron, nos escupieron, nos dieron piñazos
    por la espalda, nos rompieron la ropa y a mí me inyectaron", dijo Montes
    de Oca a DIARIO DE CUBA. "En ese mismo momento no me di cuenta porque
    tenía la sangre caliente".

    "Nos llevaron a empujones hasta la casa de Laura", y allí "me dio mareo,
    se me nubló la vista, no podía tragar, me faltaba mucho el aire, me
    dolían las piernas", relató la activista.

    "Cuando llegué a mi casa por la noche, vi que tenía sangre en el
    pantalón. Me miré el glúteo derecho y, efectivamente, tenía un pinchazo
    que parecía de una jeringuilla", dijo.

    Según Montes de Oca, tras el incidente fue al médico y se hizo análisis.
    Pero luego "me dijeron que se habían perdido", afirmó.

    La activista está actualmente enferma y se niega a ir al . "Temo
    que me maten como a Laura, porque a Laura la mataron ellos con tantos
    golpes que le dieron", dijo. "Me siento mal, me ha subido mucho la
    presión, me duele mucho la cabeza, me duelen los músculos, la garganta
    se me cierra, me falta mucho el aire".

    Tres en un mismo día

    Otras tres mujeres afirmaron haber sufrido pinchazos similares en un
    mismo contra las Damas de Blanco, el 10 de diciembre de
    2009, durante una caminata por el Día de los Derechos Humanos.

    Sara Marta Fonseca dijo que en medio de los golpes que recibió no notó
    el pinchazo.

    "Comencé a sentirme mal, los dedos de los pies y las manos se me
    pusieron rígidos, tenía la lengua tropelosa, adormecida, estaba
    mareada", declaró la opositora a este diario.

    Caridad Caballero Batista y Mayra Morejón Hernández describieron
    sensaciones similares.

    "Sentí un pinchazo en la espalda, arriba, cerca del pulmón. No sé lo que
    habrá sido. Me dio flojera en el cuerpo, fatiga", dijo Morejón.

    "Cuando llegamos a casa de Laura Pollán, Sara Marta y yo teníamos las
    blusas manchadas de sangre", añadió.

    Fonseca dijo que al examinarse descubrió varios puntos "a la altura del
    omóplato derecho".

    Caballero señaló que notó el pinchazo y que de forma súbita se sintió
    mareada. "Pensé que me iba a caer", recordó.

    Ninguna de las tres opositoras fue al médico. Según Fonseca, un
    especialista amigo le dijo que podrían haberle inyectado una pequeña
    cantidad de sustancia neuroparalizante para intentar que se cayera en
    plena marcha.

    Consultado por DIARIO DE CUBA, el médico exiliado cubano Antonio Guedes
    dijo que existe la posibilidad de que a las activistas les hayan
    suministrado una sustancia de ese tipo, pero no se puede asegurar
    categóricamente.

    "Si la lengua está tropelosa y hay una parestesia en miembros superiores
    e inferiores, es probable que se trate de algo neurológico", dijo
    Guedes. "Pero no se puede descartar que un nivel de estrés muy grande
    —que podrían surgir en un momento de agresiones, de actos de repudio,
    etc.— provocara una sintomatología que pudiera confundirse", matizó.

    Plomo en sangre

    Una quinta activista, Mercedes Fresneda Castillo, dijo haber recibido un
    pinchazo el 20 de noviembre de 2009, cuando junto a otros disidentes
    apoyaba al periodista Reinaldo Escobar.

    Escobar había retado a un "duelo verbal" a un agente de Seguridad del
    Estado que días antes participó en una detención y golpiza a su esposa,
    la Yoani Sánchez. Una movilizada por el régimen zarandeó
    e increpó al periodista.

    "Sentí cuando me pincharon" en un glúteo. "Inmediatamente me desplomé,
    pero me reanimé al ver caer a un señor mayor que estaba con nosotros y
    lo pude ayudar a levantarse", declaró Fresneda a DIARIO DE CUBA.

    "Cuando llegué a la casa tenía los ojos muy rojos", recordó. "Como a la
    semana comencé a sentir muchos descensos, no tenía ánimo para nada y
    decidí hacerme análisis".

    Según Fresneda, una enfermera amiga le alertó de que efectivos de la
    Seguridad habían "visitado" el consultorio médico.

    Fueron para decir que "si yo iba a realizarme análisis, no me los
    hicieran", señaló la activista.

    Fresneda aseguró que utilizó el nombre de una hermana para hacerse los
    exámenes. Los resultados arrojaron que tenía niveles anormales de "plomo
    en la sangre".

    "Me mandaron leche, vitaminas B1, B6 y B12. Me preguntaron si yo
    trabajaba con algo que contenía plomo o había algo en mi casa que
    contenía plomo", indicó.

    En este caso, Guedes consideró que lo más probable es que el pinchazo y
    los niveles de plomo no estuvieran relacionados.

    "La astenia, la irritabilidad, la inapetencia, la reducción de la
    sensibilidad, dolores y cólicos abdominales, dolores de cabeza,
    debilidad muscular o incluso vómitos pueden ser síntomas de altos
    niveles de plomo", dijo el médico.

    "Ahora, no necesariamente tenía altos niveles de plomo porque se lo
    hayan inyectado. En un país como Cuba el plomo está en muchas partes (…)
    Hay muchos platos, cubiertos, vasos, cazuelas de metal que pueden
    contener plomo, sobre todo si son antiguos (…) la gasolina, las tuberías
    en casas viejas", explicó.

    Guedes consideró que la práctica de los pinchazos tiene un riesgo más
    grave: el contagio de VIH o de enfermedades como la Hepatitis C si se
    utiliza la misma aguja en diferentes personas.

    Interrogado sobre actos similares contra opositores hombres, Elizardo
    Sánchez Santa Cruz, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y
    Reconciliación Nacional, dijo que la organización no posee referencias.
    "Pero a veces eso es imperceptible", advirtió.

    El expreso político José Daniel Ferrer, que sistematiza información
    sobre la represión en las provincias orientales de la Isla, afirmó que
    no ha recibido denuncias de pinchazos en esa zona.

    "Acá lo que se está estilando son técnicas de artes marciales que
    provocan daños en las vértebras. Hay casos de varias mujeres que hay
    sufrido ese tipo de daños, como Aimee Garcés Leiva, Berta Guerrero
    Segura, Eunice Madalua Fernández", dijo Ferrer.

    http://www.ddcuba.com/derechos-humanos/7702-damas-de-apoyo-denuncian-misteriosos-pinchazos-durante-actos-represivos

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