Act of Repudiation
Recent Comments
    Archives

    Laura Pollán: el decoro de muchos

    Laura Pollán

    Laura Pollán: el decoro de muchos

    Si un indicio suficiente de la existencia de un héroe es su persistencia
    en las sagas y los anales de los pueblos, hoy basta escribir "Laura
    Pollán" en Google para obtener 550.000 resultados

    Luis Manuel García Méndez, Madrid | 17/10/2011

    Un héroe mitológico suele estar investido de poderes excepcionales que
    le permiten exterminar monstruos, salvar inocentes, levantar ciudades o
    desfacer entuertos. De esto último se ocupó don Alonso Quijano, aunque
    su fuerza residía en su debilidad, su desvalimiento ante una realidad
    mezquina que él insistía en convertir en una realidad acrisolada por los
    altos ideales caballerescos.

    Laura Pollán (13/02/1948–14/10/2011), que acaba de morir en La Habana,
    también insistió en que una realidad mezquina tendría que ser
    radicalmente transformada a la medida de los hombres. No vestía cota de
    malla, ni cabalgaba sobre Bucéfalo ni disponía de la espada Tizona. Su
    cota era un sencillo vestido blanco y empuñaba un gladiolo. Pero con
    esas armas infundió pánico a los dueños de las pistolas y a los
    guardianes de los calabozos. Solo el pánico explica el ensañamiento con
    que son maltratadas y denigradas las , ella la primera.

    Si una persona excepcional, un héroe de acuerdo a los patrones
    actualizados del siglo XXI, es aquel que conquista las cimas de las
    artes, la política o las ciencias, Laura Pollán no lo fue. Pero "cuando
    hay muchos hombres sin decoro, hay otros que llevan en sí el decoro de
    muchos hombres", como dijo José Martí. Y la excepcionalidad de Laura
    Pollán reside en que acaparó el decoro de muchos conciudadanos. Una
    maestra de Literatura, ama de casa y esposa que hasta 2003 no se había
    inmiscuido en política, reunió el valor y el decoro necesario para echar
    a la calle su repudio a la injusticia cuando su esposo Héctor Maseda y
    otros 74 cubanos fueron condenados a larguísimas penas acusados de
    pensar diferente.

    A pesar del acoso y los golpes de las turbas organizadas, a pesar de
    enfrentarse a un Estado que dispone de todos los medios para difamar y
    denigrar sin derecho a réplica y con total impunidad, a pesar de las
    amenazas que convirtieron su casa de Neptuno 963 en una plaza sitiada,
    perseveró hasta la muerte en enfrentarse al dragón armada con un
    gladiolo, ya no por la liberación de su esposo, o de todos los presos
    políticos, sino de todos los cubanos. Incluso aquellos enrolados de
    grado o por fuerza en las golpizas y los mítines de repudio. También
    esos, prisioneros de su odio o de su miedo.

    "Yo no hablo de política", decía Laura Pollán, "sino de Derechos
    Humanos". Pero en Cuba la palabra "derechos" es subversiva, y el Estado
    necesita despojarnos de una parte de nuestra humanidad para convertirnos
    en cómplices, aunque sea aquellos cómplices silenciosos de los que
    hablaba Martin Niemöller: "Primero vinieron a buscar a los comunistas y
    no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron a por los judíos
    y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron a por los
    sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego
    vinieron a por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
    Luego vinieron a por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que
    dijera nada".

    Hospitalizada el 7 de octubre, murió el viernes 14 a las 19:50, a sus 63
    años, de un paro cardiaco tras una semana en estado muy grave por
    complicaciones respiratorias. Aquejada de diabetes y , más las
    secuelas de detenciones, golpizas y acoso sicológico —detenida y
    "arrastrada" el 8 de septiembre junto al santuario de El Cobre, cerca de
    Santiago de Cuba; sometida a un "acto de repudio" en su propia casa el
    día 24 del mismo mes—, Laura Pollán no ingresará en las estadísticas de
    los crímenes políticos. No fue asesinada en una mazmorra ni tiroteada en
    la calle. En un país que blasona de su sistema sanitario, que prorroga
    con las tecnologías más avanzadas la agonía de su anciano y
    prodiga cuidados especiales a sus compinches extranjeros, Laura Pollán
    "disfrutó" la atención médica que, según el gobierno, merecen los
    ciudadanos de la Isla: un hospital sin medios ni recursos, sucio y
    destartalado: un moridero donde van a parar quienes no tienen acceso al
    sistema sanitario de élite que es propiedad privada de la aristocracia
    verde olivo, sus familiares y amigos. Quizás por eso el bloguero
    oficialista Iroel Sánchez, ex del Instituto Cubano del Libro,
    se ha precipitado a entrevistar a Armando Elías González Rivera, jefe de
    Cuidados Intensivos del Hospital Calixto García: "El doctor nos acreditó
    que la paciente recibió todas las atenciones y medicamentos necesarios
    (…) requirió en su caso de ventilación artificial, traqueotomía,
    tratamiento con antibióticos y antivirales, transfusiones sanguíneas,
    además de múltiples exámenes complementarios, incluidos estudios del
    Instituto de Tropical Pedro Kourí". Recuerda al niño malo de la
    clase que cuando le tiran un taco a la maestra, se apresura a proclamar:
    Yo no fui. Yo no fui. Indicio de culpabilidad más que de inocencia.
    Iroel Sánchez está garantizando que, en caso de necesidad, él no reciba
    los cuidados intensivos del hospital Calixto García. A su
    circunscripción ideológica le corresponde el CIMEQ.

    Laura Pollán, la humilde maestra de Literatura que convirtió su reclamo
    personal en reclamo de la nación, suscitó, armada con un gladiolo, un
    temor de los poderosos que se ha recrudecido con su muerte y los llevó a
    desplegar "un burdo operativo policial dentro y fuera del hospital
    Calixto García, a cambiar el cuerpo de Laura varias veces de ambulancia
    para que no supiéramos hacia qué morgue lo llevaban y finalmente a no
    sacar, siquiera, una breve nota necrológica en la prensa nacional", como
    cuenta en su Yoani Sánchez. Acosada hasta después de muerta,
    Eduardo Díaz Fleitas y Pedro Argüelles Morán, del Grupo de , y al
    menos 11 mujeres fueron detenidos en la región oriental para impedirles
    acudir a su sepelio.

    Si un indicio suficiente de la existencia de un héroe es su persistencia
    en las sagas y los anales de los pueblos, hoy basta escribir "Laura
    Pollán" en Google para obtener 550.000 resultados. Es lo que ocurre
    cuando comienzas luchando por la libertad de un hombre y terminas
    luchando por la libertad de todos.

    Parte de sus cenizas han viajado a Manzanillo, su ciudad de nacimiento;
    el resto, serán esparcidas en un campo de flores. Los agricultores saben
    que ciertos abonos causan una proliferación sorprendente. Las
    dictaduras, también. Al gobierno sólo le queda declarar ilegales los
    gladiolos y prohibir, en todo el territorio nacional, el color blanco.

    http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/laura-pollan-el-decoro-de-muchos-269455

    Tags: , , , , , , , , , , ,

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *