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    Acerca de los frentes anti-Yoani

    Acerca de los frentes anti-Yoani
    Con Yoani pasa algo curioso y es que, a pesar de que responda a
    acusaciones de un lado y del otro, sus detractores nunca tienen
    suficiente con lo que diga.
    Joan Antoni Guerrero Vall
    mayo 02, 2013

    “El día que se abra el Wikileaks cubano y nos enteremos de todo lo que
    hay en esos archivos, señora se va a tener que sentar, porque el día que
    los archivos oficiales de Cuba se abran va a ser horroroso”. Los cables
    de Wikileaks siguen siendo el material de base con el que el régimen
    cubano pretende empañar la imagen de Yoani Sánchez, de manera que
    durante su gira en Europa, no han faltado los fieles seguidores del
    castrismo que le han emplazado a hablar sobre el asunto y temas
    colindantes. Desde sus supuestas idas y venidas a las dependencias de la
    en La Habana hasta el proceso con el que la Casa Blanca llegó a
    contestar las siete preguntas que Yoani envió al
    norteamericano, Barack Obama. De todo esto habló la autora de Generación
    Y hace pocos días en el Festival de Periodismo de Perugia, en Italia.

    Con Yoani pasa algo curioso y es que, a pesar de que responda a
    acusaciones de un lado y del otro, sus detractores nunca tienen
    suficiente con lo que diga y siguen el ataque sin atender, continúan
    proyectando sobre el personaje unas opiniones concretas que parecen
    encontrar en Yoani el eje sobre el que giran hoy por hoy, según como se
    mire, dos estrategias contrapuestas o –también como se mire- aliadas:
    por un lado, Yoani sería instrumento del gobierno norteamericano (¿para
    contribuir a que arranque una democracia?) y, por el otro, Yoani sería
    instrumento del gobierno cubano (¿para que una familia permanezca en el
    poder y se prolongue la dictadura?). Y así las cosas, la tiene
    que lidiar con ataques furibundos –a veces sistemáticos, prejuiciosos e
    infundados- de un lado y del otro por el simple hecho de reclamar un
    marco de respeto para todos los cubanos en su país. Una cosa es la
    crítica y el debate, y la otra es el atrincheramiento y el convertir en
    enemigo a batir sin querer escuchar a quien opina distinto. Cuando
    llevas una crítica al punto de imposibilitar un debate cara a cara ya no
    es que haya un problema de democracia, eso ya es un problema personal.

    En Perugia, Yoani tuvo que hacer frente de nuevo a todos estos
    cuestionamientos. Sobre sus visitas a la SINA la bloguera se interrogó
    “¿por qué esa pregunta me la hacen una y otra vez? La respondo y me la
    siguen haciendo, como si no escucharan”. La cuestión es saber si los que
    la hacen quieren escuchar o bien necesitan creer que Yoani encarna el
    mal que ellos creen combatir, porque es evidente que si descubren que
    Yoani no encarna ese mal que ellos quieren ver, entonces su fe ciega en
    esas creencias se desmorona. “He ido en cuatro ocasiones a la SINA a
    pedir cuatro visas, una de las cuales tengo puesta ahora en mi
    pasaporte, las tres veces anteriores recibí el visado pero no el permiso
    de mi país para viajar. La segunda vez que fui, me encontré allí a
    Mariela Castro, ¿por qué nadie pregunta a qué va a la SINA Mariela
    Castro? ¿Por qué a mí sí y a ella no? Porque evidentemente hay un tamiz
    ideológico con el que se miden las personas, usted vaya un día a las
    afueras de la oficina de la SINA y verá a miles de cubanos haciendo
    cola, ¿son todos ellos apátridas? No me venga con la historia de ser
    anticubano. Cuba no es un partido, no es un hombre, no es una ideología.
    Cuba somos todos y usted no es nadie para quitarme el gentilicio de cubano”.

    Como dice Yoani los dossiers del castrismo contra su persona responden a
    una estrategia para denigrar ética, moral y humanamente al periodista.
    Esta semana, en que se celebra el día internacional de la de
    prensa, las palabras de Yoani sobre este asunto resultan muy
    pertinentes, sobre todo en el marco cubano: “Es la estrategia de matar
    al mensajero, denigrar al periodista que narra una realidad, hacerlo
    parecer que no es capaz, que no es, desde el punto de vista moral, apto
    para la crítica”. Ante esta estrategia, Yoani reta a sus detractores.
    “No rebata a esta personita, que es lo menos trascendente; rebata lo que
    cuento en mi , no se vaya a decir si soy más o menos, váyase a las
    líneas, crónicas y textos escritos en Generación Y y dígame qué hay allí
    que sea falso”.

    Las respuestas de Yoani confrontan también a sus detractores, sobre todo
    por la parte castrista, ante una clara contradicción: “Es curioso que el
    gobierno de mi país tenga que aferrarse a la veracidad de unos cables, a
    creer cada palabra de unos cables de un gobierno del que a mí la
    oficialidad me ha dicho que no hay que creerle nada”.

    Los antiYoani seguirán aferrados a sus teorías sobre la bloguera, de un
    lado y del otro. Su objetivo no es tanto escuchar sus razones, más bien
    que actúe como un loro y repita sus posicionamientos allá donde vaya.
    Pero es que Yoani no abrió un blog para repetir las posiciones de otros,
    abrió un blog para hablarle al mundo, desde su personalidad. Fácil de
    entender. Además, todo el mundo es libre de abrir su propio blog y
    defender sus posturas, pero dejen que cada uno, en su casa, haga lo que
    considere oportuno. Y no es justo achacar al otro la incapacidad de
    seducir a todos desde tu posicionamiento contrario.

    La intervención de Yoani Sánchez en el Festival de Periodismo de
    Perugia, inclusive, puede verse en este vídeo en Youtube
    de más de hora y media de duración,

    http://www.martinoticias.com/content/article/22135.html

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