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    Un Tian’anmen fragmentado con rostro de mujer

    Violencia de género, Represión, Disidencia

    Un Tian’anmen fragmentado con rostro de mujer
    La violencia de género como política oficial de la “Revolución cubana”
    Marlene Azor Hernández, México DF | 18/09/2013 1:09 pm

    Las políticas oficiales de los Estados se miden por sus leyes sus
    instituciones y sus prácticas. El Estado cubano practica
    sistemáticamente la violencia contra las mujeres aunque no existen leyes
    que la respalden pero sí los órganos de la seguridad del Estado y la
    policía son las instituciones encargadas de la práctica diaria de la
    violencia con total impunidad. Para asistirla en sus atropellos, estas
    instituciones se apoyan en las llamadas organizaciones de masas como los
    CDR. Estos últimos siguen siendo baluarte importante en el
    encuadramiento disciplinario de la población y la violencia contra los
    ciudadanos.
    El foco central de la represión son los disidentes, pero dentro de
    ellos, el objeto preferido de la violencia son las mujeres. Desde el
    2003 las Damas de Blanco son el blanco semanal de la represión, primero
    porque desfilaban pidiendo la excarcelación de sus esposos, hijos y
    familiares presos en la Primavera Negra. Igual hacían las madres y
    abuelas de la Plaza de Mayo frente a la dictadura argentina. Luego, lo
    han seguido haciendo porque desfilar e ir a misa los domingos pidiendo
    libertad y derechos humanos es un derecho ciudadano y tampoco está
    prohibido en ninguna ley cubana, pero las calles cubanas pertenecen a
    los órganos de la seguridad del estado (de manera discrecional, no
    legal) que manejan de manera impune, cual capataces de la finca, los que
    pueden desfilar, pronunciarse y/o sencillamente discrepar.
    A las Damas de Blanco las golpean, las arrastran por el suelo, las
    pinchan con extrañas agujas, les retuercen los brazos hasta fracturarlos
    y esto ocurre cada domingo de nuestras vidas. Las arrestan y las llevan
    a lugares remotos y las sueltan en lugares que ni saben ellas donde se
    encuentran, escenas similares a las de cualquier dictadura
    latinoamericana. Las arrestan por largos períodos sin causa o las
    secuestran por algunas horas, o de un día para otro. No puedo concluir
    más, que el gobierno le tiene mucho miedo a las mujeres “no sumisas”.
    No sé cómo al general/presidente se le ocurre criticar las indisciplinas
    sociales y la pérdida de valores si los gestores y propulsores de este
    estado de violencia generalizada e impune es responsabilidad de su gobierno.
    El objetivo central de mi reflexión hoy es la escandalosa y brutal
    golpiza propinada a la actriz Ana Luisa Rubio, de 62 años de edad por su
    actividad disidente. Los recursos para acallarla, que hacen peligrar su
    vida, se asemejan a los métodos fascistas: Un grupo de niños es alentado
    por la “brigada de acción rápida” a que haga ruido y golpee la puerta de
    la casa de la actriz. Ana Luisa abre la puerta para pedir un poco de
    silencio y una decena de personas mujeres y hombres comienzan a
    golpearla sin dejarla regresar a su puerta y la golpean hasta dejarla
    sangrando en el suelo. Nadie la ayuda, nadie la socorre para levantarse,
    sólo sus compañeros, cuando ella logra levantarse a duras penas y puede
    avisar, la llevan al Hospital. Ana Luisa reconoce a dos vecinos y al
    coordinador del CDR zonal y con ayuda del activista e intelectual
    Antonio Rodiles va a hacer la denuncia a la estación de policía más
    próxima, cuando sale del Hospital. Los demás propinadores de la golpiza
    son desconocidos. Nos enteramos por su blog Aramusa28, que no es la
    primera vez que la asaltan, la golpean y los culpables quedan impunes.
    En el 2004 la golpiza la postró en una silla de ruedas, y ha sido
    arrestada varias veces. Los policías se ríen de ella y la envían al
    Hospital psiquiátrico cuando va sola a hacer sus denuncias. Todavía
    ningún médico, felizmente, ha hecho algún certificado con trastornos
    mentales, pero en algún momento obligarán a algún médico a declararla
    “loca”.
    Ana Luisa no puede poner las denuncias en la policía contra sus
    agresores, no se la aceptan cuando va sola, o si lo logra, no le dan el
    comprobante de la denuncia y los motivos no aparecen, es algo que “nunca
    existió”. Sencillamente no hay mecanismos para que pueda inculpar a los
    sucesivos esbirros. Cuando ha sido asaltada en su casa, una patrulla de
    policía observa los atropellos y cuando termina “el acto de repudio” con
    golpiza incluida entonces se retiran sin tomar parte de la acción: la
    policía está presente para proteger a los esbirros.
    Las fotos de los resultados de la golpiza están en su Blog Aramusa 28.
    Yo soy Ana Luisa Rubio también, porque en 1996, cuando el actual
    presidente pronunció su contrarrevolucionario discurso contra los
    investigadores del CEA, también decidí que tenía que ir a la Plaza de la
    Revolución sola a pedir justicia. Si hubiera estado al corriente de
    otros atropellos me hubieran visto acampar en la Plaza o recibir las
    mismas golpizas que le hacen a la actriz. Yo soy Ana Luisa Rubio también
    porque como ella, si estuviera en Cuba, fuera a los eventos de Estado de
    SATS, de Espacio Laical, a los últimos jueves de la Revista Temas, o a
    los Foros anuales de Observatorio Crítico, estaría en la Comisión Aponte
    aunque no sea afrodescendiente y seguramente no sería bien recibida
    porque no me pliego a los límites del discurso oficial, sería miembro de
    la Cátedra de la Mujer, no de la FMC ni de los CDR, y participaría en
    los debates de Razones Ciudadanas.
    Los esbirros y los que tienen la misma mentalidad, arguyen que por
    discrepar y salir a la calle: “esas mujeres se lo buscan”, la misma
    mentalidad retorcida de los violadores. El gobierno cubano, necesita
    mujeres obedientes y sumisas, recluidas en sus casas al abrigo de los
    policías, “segurosos” y cederistas violadores. La violencia de género es
    una política oficial de la “Revolución cubana” al margen de la ley y con
    total impunidad. Desde el 2003, el gobierno cubano practica un
    Tian’anmen dominical y cotidiano, con rostro de mujer.
    Yo soy una mujer cubana, y por eso, soy también, Ana Luisa Rubio.

    Source: “Un Tian’anmen fragmentado con rostro de mujer – Artículos –
    Opinión – Cuba Encuentro” –
    http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/un-tian-anmen-fragmentado-con-rostro-de-mujer-303672

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