Act of Repudiation
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    El leve camino hacia la “demokracia”

    El leve camino hacia la “demokracia”
    Ahora se produce el triste caso de las Damas de Blanco y su similitud
    con las actitudes y acciones del castrismo es sorprendente
    Waldo Acebo Meireles, Miami | 17/02/2015 11:10 am

    Francamente nunca he pensado que el establecimiento de una democracia en
    Cuba sea una tarea fácil, incluso realizable; el comportamiento de los
    cubanos aquí en EEUU, las formas de dirimir sus diferencias en cuanto a
    el camino a seguir para liberar a Cuba de la dictadura castrista, las
    posiciones extremas y los denuestos, que habitualmente se lanzan unos a
    otros, por no coincidir en cuanto a esas opiniones, han sido el pan
    nuestro de cada día a lo largo de estos años. El que no coincide con
    alguna opinión está equivocado y punto.
    Ahora se produce el triste caso de las Damas de Blanco y su similitud
    con las actitudes y acciones del castrismo es sorprendente: una líder
    que nadie eligió que no acepta críticas, que castiga con las
    herramientas económicas que están a su alcance y que además expulsa a
    los miembros que no acepten sus criterios no es más que una caricatura
    vestida de blanco del “máximo líder”.
    El acto de repudio verbal a Alejandrina García de la Riva por turbas
    vestidas de blanco es una copia ingrata de las “brigadas de respuesta
    rápida”, los gritos de traición recordaban a los mítines de repudio y
    los gritos de gusanos y otras lindezas ejecutadas por las “masas
    organizadas” por la Seguridad del Estado en contra de los disidentes y
    las propias Damas de Blanco; solo faltó que fueran a Matanzas a pintarle
    letreros ignominiosos en la casa de Alejandrina.
    En realidad esto se venía venir, hace unos meses, se suscitó una
    desavenencia con un grupo de las Damas de Blanco orientales y con la
    organización de disidentes Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) que no
    terminó de la mejor manera y se dirimió públicamente en un conocido
    programa de la televisión miamense.
    Sin lugar a dudas que medio siglo de recibir y disfrutar en carne propia
    las enseñanzas de un régimen totalitario, omnipresente y omnisapiente
    tienen que dejar huellas profundas en la psiquis del cubano, pero
    inculpar de estos hechos al daño antropológico que sobre la nación
    cubana ha infringido el castrismo es un tanto injusto.
    Nuestros antecedentes de racionalidad política dejan mucho que desear.
    Durante la república senadores y representantes se insultaban sin
    compasión y en más de una ocasión se sacaron las “45” en los hemiciclos
    capitolinos, o se cayeron a tiros en zonas cercanas, nada comparado al
    parlamentarismo inglés.
    Más atrás, durante nuestras guerras de independencia, en la República en
    Armas, los comportamientos en las Asambleas de Guáimaro, Jimaguayú, La
    Yaya no fueron ejemplos de civilidad. En más de una ocasión un discurso
    elegante fue respondido con una violencia de proporciones bíblicas;
    entre Asamblea y Asamblea se destituyó al “Padre de la Patria” y a la
    larga eso ocasionó su muerte. La Asamblea del Cerro, durante la primera
    ocupación americana, acabó como la fiesta del Guatao, después de
    destituir a Máximo Gómez bajo acusaciones irresponsables que no tomaron
    en cuenta las consecuencias de estas acciones.
    Esta es nuestra historia, no tenemos otra a mano, y el que no esté de
    acuerdo está totalmente equivocado.

    Source: El leve camino hacia la “demokracia” – Artículos – Opinión –
    Cuba Encuentro –
    http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/el-leve-camino-hacia-la-demokracia-321949

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