Act of Repudiation
Recent Comments
    Archives

    Recordar a los mártires, un deber patrio

    Recordar a los mártires, un deber patrio
    Por estos días se cumplió el noveno aniversario de la muerte de uno de
    los luchadores por la democracia de Cuba: Miguel Valdés Tamayo
    jueves, enero 14, 2016 | Frank Correa

    LA HABANA, Cuba.- Por estos días se cumplió el noveno aniversario de la
    muerte de uno de los luchadores por la democracia de Cuba: Miguel Valdés
    Tamayo, miembro del Grupo de los 75 y excarcelado por problemas de
    enfermedad, quien falleciera el 10 de enero de 2007 en el hospital Julio
    Trigo de la capital, a los cincuenta años de edad.

    Aquella ofensiva bárbara del gobierno comunista contra la Sociedad Civil
    ocurrida en marzo de 2003, que pasó a la historia con el nombre de
    “Primavera Negra”, puso tras las rejas a 75 disidentes, algunos
    pertenecían a organizaciones políticas opositoras, otros se dedicaban al
    periodismo independiente y varios eran bibliotecarios.

    En juicios sumarios cargados de odio y ensañamiento, los 75 luchadores
    por la democracia fueron sancionados a purgar largas condenas de cárcel,
    diseminados por todas las prisiones del país en condiciones
    infrahumanas. Uno de ellos fue Miguel Valdés Tamayo, acusado de los
    delitos de “Traición a la patria” y “Contra la soberanía y la integridad
    nacional”, por el hecho de fundar el movimiento “Hermanos fraternales
    por la dignidad”. Condenado a 15 años de cárcel en una penitenciaria de
    la provincia Camagüey, las autoridades tuvieron que trasladarlo para La
    Habana por su empeoramiento de salud, producto de las pésimas
    condiciones carcelarias donde había sido confinado.

    En mayo de 2004 le conceden la licencia extrapenal por el agravamiento
    de una miocardiopatía y poco después Miguel es víctima de un violento
    acto de repudio en su vivienda, organizado por la policía política y
    turbas simpatizantes del gobierno, que lo acusaron de “Mercenario al
    servicio de los Estados Unidos”.

    Miguel Valdés Tamayo sufrió constantes amenazas de muerte en su propia
    casa y fue detenido en múltiples ocasiones, interrogado y advertido y
    sus pertenencias incautadas. Al momento de su muerte Tamayo tenía dos
    visas como refugiado político proporcionadas por las embajadas de
    Holanda y Estados Unidos, pero el gobierno cubano le negaba la salida
    del país, que estaban justificadas esencialmente por el tratamiento a su
    dolencia en el extranjero, parte de su familia ya había viajado al
    exilio y lo esperaban, cuando lo sorprende la muerte el 10 de enero de 2007.

    Recordar a Miguel Valdés Tamayo como el primer mártir de aquel terrible
    evento ocurrido en 2003 que separó familias y enfermó mental y
    físicamente a decenas de hermanos de lucha, es recordar también al
    emblemático grupo de los 75. Años después otro Tamayo, Orlando Zapata,
    daría su vida a la causa de la libertad tras una huelga hambre de 86
    días, dentro de aquella misma prisión de Camagüey.

    La mediación de la iglesia católica con el gobierno comunista propició
    la salida del presidio en 2010 a casi la totalidad de los presos
    políticos. Solo once trasgredieron la condición para la excarcelación y
    continuaron en la isla. Todos recuerdan a Miguel con respeto, por su
    integridad patriótica, sus sueños de libertad y justicia y su entrega
    incondicional a la causa de la democracia.

    Source: Recordar a los mártires, un deber patrio | Cubanet –
    www.cubanet.org/mas-noticias/recordar-a-los-martires-un-deber-patrio/

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *