Act of Repudiation
Recent Comments
    Archives

    El escarnio ordinario en Cuba

    El escarnio ordinario en Cuba
    Aixa Hevia, vicepresidenta de la UPEC ataca a su colega expulsado de su
    trabajo
    Marlene Azor Hernández, Ciudad de México | 30/08/2016 4:02 pm

    Durante los gobiernos de Fidel Castro y de su hermano Raúl Castro, la
    práctica de la propaganda del culto a la personalidad se ha afianzado
    gracias al paralelo despliegue de la represión de la opinión pública, el
    monopolio estatal y partidario de los medios masivos de información y la
    práctica sistemática de los intentos de asesinatos de reputación a los
    que no muestren sumisión al discurso oficial.
    Esta práctica tiene represalias con mecanismos de control social
    – económicas: expulsión del trabajo, confiscación de bienes, no acceso
    al trabajo legal privado y cooperativo.
    – sociales: expulsión al exilio o confinamiento al ostracismo de la
    persona y hasta penas de cárcel.
    – control micro y macro del individuo en el territorio y el espacio:
    residencia y movilidad territorial interna y externa.
    – Control del léxico: el Departamento ideológico del CC del PCC delimita
    el discurso permitido y el prohibido.

    Unida a todas estas represalias y prohibiciones, las represiones a los
    que tienen un discurso abierto contra las políticas públicas del
    gobierno son múltiples y al margen de la ley: son arrestados sin orden
    de arresto, vandalizadas sus casas sin orden de allanamiento, golpeados
    esposados sin apelación posible, y sometidos a fabricaciones de juicios
    por delitos comunes sin apelaciones al fiscal encargado de acusar y
    encausar los delitos.
    Los abogados defensores en Cuba son una figura decorativa, —pagados por
    el Estado— que reciben la “investigación” de los fiscales algunos días
    antes de los juicios, y tienen prohibido comunicar los resultados de su
    trabajo de manera pública ni hacer críticas al trabajo del fiscal.
    Tampoco los abogados defensores pueden pedir una investigación
    independiente a la impuesta por el fiscal. Esta es la maquinaria
    represiva sin contrapeso que produce a los “funcionarios profesionales”
    como Aixa Hevia contra sus colegas, Suselys Morfa González, primera
    Secretaria de la UJC con su “acto de repudio” en la Cumbre de Panamá
    contra sus compatriotas, Darío Machado, Thalía Fung, Miguel Limia David
    contra sus colegas, los intelectuales que publican en la “Jiribilla”
    contra Roberto Zurbano, Atilio Borón y Guillermo Rodríguez Rivera contra
    el escritor Leonardo Padura, Percy Alvarado, Iroel Sánchez, Yohandry
    Fontana, M.H. Lagarde y Enrique Ubieta, contra todo movimiento
    independiente, Rafael Hernández, director de la Revista Temas contra
    todos los intelectuales que hemos emigrados calificándonos de “mutantes
    disidentes”; y otra recua de funcionarios impresentables menos visibles
    que sistemáticamente expulsan, discriminan, atropellan sin apelación,
    como los casos recientes contra los profesionales Juan Carlos Cremata,
    Omar Everleny, Yanelys Nuñez Leyva, Oscar Casanella, Ariel Ruiz Urquiola
    y José Ramírez Pantoja[1].
    La prensa al alcance de la población describe un país que no existe, con
    logros nunca palpables, dirigentes que su trabajo es visitar los lugares
    productivos del país, y regañar o felicitar en dependencia a que hayan
    cumplido “los planes”. Los planes no se cumplen pero cuando se cumplen
    no significan absolutamente nada porque se hacen de espaldas a la
    demanda y el gobierno se esconde 360 días al año[2] .Siempre alguna
    noticia contra el “enemigo” ideológico que nunca es un adversario sino
    “la fuente de todos los males” y así el país, fruto de este mecanismo
    perverso de silenciamiento sobre los problemas de la sociedad, llega y
    se mantiene en 2016, con una crisis estructural de más de un cuarto de
    siglo y con la estampida del escape a cualquier otro país de unos
    100.000 cubanos al año.
    La lista de los represores es lamentablemente demasiado larga en el
    medio siglo transcurrido desde 1959, los mecanismos del escarnio
    ordinario siguen intactos: el sistema los reproduce frente a la falta de
    decencia de los “funcionarios profesionales” que se prestan a realizar
    el escarnio y gracias a los mecanismos estructurales de represión a la
    crítica.
    La manera de escalar posiciones que permitan prebendas concomitantes
    como en “el socialismo real europeo” —ocultas y silenciadas— transita
    por el nivel de lealtad demostrada al discurso oficial. En otras
    palabras, la movilidad social es directamente proporcional a los ataques
    al pensamiento discrepante de colegas y de los adversarios políticos.
    En este sentido, la calidad profesional y el desempeño en sus puestos de
    trabajo, sigue siendo una asignatura pendiente para todos los
    profesionales del Estado y el Partido, incluyendo en primer lugar los 14
    miembros el Buró Político. Así se mantienen en el poder Machado Ventura,
    Ramiro Valdés, el propio General Presidente que ni los audífonos en una
    rueda de prensa puede atinar a colocarse. La mediocridad es promocionada
    siempre que se acompañe con los ataques públicos o invisibles a la
    opinión pública, contra cualquier discrepante de la política pública
    oficial sea económica, política, cultural, social, jurídica laboral,
    civil y penal.
    ¿Podrían estos funcionarios profesionales dejar de atacar el pensamiento
    diferente al discurso oficial? Mientras el escarnio sea un mecanismo de
    movilidad social ascendente no lo creo posible. Las secuelas de
    embrutecimiento a la población y el mantenimiento de la crispación
    política en el debate sobre la realidad cubana se mantendrán mientras el
    gobierno no decida discutir de manera sosegada, y respetuosa con sus
    discrepantes y/o adversarios internos y externos. Desde las posiciones
    de fuerza con las cuales negocian la diplomacia y gobierno cubanos lo
    único que logran es cerrarse puertas a su inserción internacional y
    provocar la estampida de su fuerza de trabajo. Para dar “malas noticias”
    no necesitamos de gobierno alguno, la vida cotidiana es ya la peor de
    las evidencias.
    [1] En el caso de los seis profesionales, los Tribunales de Justicia
    Laboral evidencian lo que constituye una política de Estado: la
    represión arbitraria de los derechos labores de los seis especialistas.
    Ver las noticias sobre estos casos en los periódicos digitales Diario de
    Cuba, Havanatimes, Cubanet y 14 y medio.
    [2] Marlene Azor Hernández “Un gobierno que se esconde 360 días al año”
    en Cubaencuentro.com 29/09/2015.

    Source: El escarnio ordinario en Cuba – Artículos – Opinión – Cuba
    Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/el-escarnio-ordinario-en-cuba-326444

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *