Act of Repudiation
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    Willy Toledo, odiador de triunfos y libertades

    Willy Toledo, odiador de triunfos y libertades
    25 de agosto de 2016 – 19:08 – Por Luis Leonel León

    Ortega no sería un gusano y un traidor para Toledo si hubiera competido
    por la selección cubana, y dedicado su medalla a Fidel o Raúl Castro. O
    mejor, a los dos
    Luis Leonel León
    @luisleonelleon

    Willy Toledo es un actor madrileño que en los últimos años se ha ganado
    más atención por sus exabruptos y por su insistente promoción del
    absolutismo cubano que por sus interpretaciones. Recién ha vuelto a
    cometer otra de sus tristes trastadas. Y le ha salido bastante mal.

    Días atrás utilizó su cuenta de Facebook para insultar al deportista
    cubano, nacionalizado español, Orlando Ortega, quien en los juegos
    olímpicos de Río conquistó la medalla de plata en los 110 metros vallas,
    colocando a España, luego de 12 años, otra vez en el medallero. Un gran
    resultado que nada significa para la ceguera y el rencor de Toledo, que
    no sólo aborrece a Ortega poro haberse escapado del comunismo caribeño y
    competir y triunfar en la selección española, sino que también odia a
    España.

    La escena que desató la agresión de Toledo contra Ortega, es ésta: Al
    finalizar la carrera, el velocista, notablemente emocionado, para
    celebrar su triunfo fue en busca de una bandera española. Antes de poder
    alcanzarla le ofrecieron una bandera cubana, pero no la aceptó, siguió
    buscando la bandera con la que había competido, y con la que finalmente
    se envolvió, como era lógico. ¿Qué sentido tendría celebrar la victoria
    de España con la bandera cubana? Esto sólo cabe en mentes fanatizadas y
    resentidas como la de Toledo.

    Por ello intentó denigrar al subcampeón olímpico. El descrédito es un
    arma que la extrema izquierda suele emplear para atacar no sólo a sus
    oponentes sino a todo el que simbolice o elija una opción contraria.
    Bien lo sabe Toledo. De ahí que según su criterio, el atleta que le
    brindó alegría y orgullo a España con la medalla de plata, no es un
    héroe, sino “un gusano pero también un pobre hombre, así que no le deseo
    en absoluto todo el mal que ya se encargará de hacerle esta España
    miserable y sus miserables autoridades, cuando deje de ganar medallas”,
    escribió el actor en su Facebook, donde también dijo de Ortega: “Olvida
    que Roma no paga traidores, cosa que todo cubano debería tener siempre
    presente”.

    Ortega no sería un gusano y un traidor para Toledo si hubiera competido
    por la selección cubana, y dedicado su medalla a Fidel o Raúl Castro. O
    mejor, a los dos. Y, por supuesto, a la revolución. Trágico retrato de
    no pocos deportistas cubanos, perfectamente amaestrados, temerosos o mal
    educados en la doble moral socialista que defiende Toledo. No en balde
    en 2013, se fue a unas vacaciones revolucionarias a Cuba.

    Para el actor seguramente sería un hermosísimo ejemplo de
    internacionalismo proletario que los atletas de Cuba y Venezuela, cada
    vez que ganasen una medalla, desfilaran con ambas banderas, como muestra
    de solidaridad y de la ideológica unidad latinoamericana que él
    enaltece. Pues para Toledo las banderas de Cuba y Venezuela no son
    emblemas de dos países diferentes, sino escudos de la misma cruzada
    política.

    Ortega, que el próximo 29 de julio cumplirá 26 años, se formó como
    deportista en Cuba. Y en 2013, en el Mundial de Moscú (contrario al
    rumbo de Toledo, que se fue a la isla a apoyar la revolución) desertó y
    se instaló en España. Y aunque al Toledo le moleste, Ortega está
    satisfecho de su nuevo país, donde por primera vez se siente un
    ciudadano libre. Por eso dedicó su medalla a su familia, amigos,
    entrenadores, y al pueblo español que le brindó su apoyo y confianza. Lo
    cual no significa que no quiera o reniegue de su país de origen, ni que
    haya dejado de ser cubano. Ojo: país no es gobierno ni ideología, como
    pretende hacer creer el fracasado izquierdismo latinoamericano, que
    Toledo tanto desea importar a España (aparta de ti ese cáliz).

    A los españoles, por suerte, no les gustó el acto de repudio de Toledo
    contra Ortega. Y las críticas no se hicieron esperar. Por ello volvió a
    escupir su rabia: “Me cago siete veces en vuestra medalla, fruto del
    compromiso de la Revolución Cubana con el ser humano y comprada con
    vuestro sucio dinero robado al pueblo trabajador español, y le deseo el
    señor atleta que sobreviva de la mejor manera posible al olvido y, de
    nuevo, a la pobreza. A ésa pobreza que él aún no conoce, la pobreza y el
    desprecio del capitalismo racista, que todo lo convierte en miseria”.

    También se refirió a Ortega como “un señor al que hace sólo dos días
    ignoraban y hace solo dos años todos ellos despreciaban por pobre, por
    negro y por cubano. Ahora ya no es pobre, ni negro, ni cubano. Ahora es
    una medalla”. Estos comentarios de Toledo, además de sí ser racistas,
    carecen de sostén, pues los logros del joven y talentoso Ortega, no
    apuntan a la pobreza ni al olvido, sino a todo lo contrario.

    En Facebook los nuevos insultos de Toledo tuvieron un impacto aún más
    negativo. Y debido a la gran cantidad de denuncias, la cuenta al actor
    fue cerrada durante un mes, pues no es la primera vez que Toledo viola
    las normas de la red social. Él mismo confesó que es la quinta vez que
    le cierran la cuenta. Al menos por un tiempo estaremos libres de sus
    barrabasadas y su ira.

    Para este hipócrita actor, la actitud de Ortega fue una traición al
    desprestigiado régimen cubano, que a pesar de haber demostrado durante
    más de medio siglo su naturaleza antidemocrática y el enorme desastre de
    su sistema socioeconómico, él no deja de defender. Claro, éstas no son
    verdades para Toledo, sino invenciones de los cubanos que nos fuimos de
    Cuba, los gusanos que aquí en Miami nos hemos puesto al servicio del
    Imperio. Patético Toledo. Siempre habrá quién le crea esas viejas
    falacias, pero la triste imagen de la isla cautiva, a pesar del mal
    llamado “deshielo”, a pesar de las consignas y la cortina de humo, es
    una realidad cada vez más difícil de silenciar y justificar.

    Pobre Toledo, cuya aversión no es sólo contra los cubanos que se fugan o
    revelan contra el fascismo insular de los Castro. Tal como sucede con
    Pablo Iglesias y los demás demagogos de Podemos, disfrazado de
    antisistema y de socialista, su odio es contra la democracia occidental.
    Recordemos que para Toledo, los terroristas del Estado Islámico no son
    culpables de los asesinatos que cometen sino simples víctimas. Cuando
    los yihadistas perpetraron el horrible atentado contra el semanario
    francés Charlie Hebdo, el actor no lo lamentó, sino que desde una
    postura aleccionadora y resentida, alegó que Occidente asesinaba a
    millones de personas diariamente. Y justificó el acto terrorista con
    estas palabras: “El Pentágono y la OTAN bombardean y destruyen países
    enteros, asesinan a millones, cada día. ¿De verdad esperamos que no
    hagan nada?”.

    Qué pena Willy. Perfecto odiador de triunfos y libertades. Indecente y
    fatídico propagandista de esa arcaica fábrica de miserias y disfraces
    que es la dictadura cubana. Utensilio desechable de la política exterior
    de un gobierno que, igual tú, detesta a su pueblo.

    Source: Willy Toledo, odiador de triunfos y libertades | Cuba –
    www.diariolasamericas.com/opinion/willy-toledo-odiador-triunfos-y-libertades-n4101430

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