Act of Repudiation
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    Diplomática cubana niega arrestos arbitrarios y acoso policial en la Isla

    Diplomática cubana niega arrestos arbitrarios y acoso policial en la Isla
    En la Tercera ronda de la Asamblea General de la ONU, Vilma Thomas
    señala como instrumento de “agresión” la exigencia de los Derechos
    Humanos en Cuba[1]
    Marlene Azor Hernández, Ciudad de México | 07/11/2016 8:22 am

    La contradicción entre el discurso, la información, y la práctica del
    Gobierno cubano con respecto a los Derechos Humanos en Cuba, evidencia
    la ruptura del discurso oficial y la realidad.
    Hay una abismal diferencia entre el discurso oficial y la opinión
    pública asfixiada y reprimida de la sociedad civil independiente en
    Cuba. Algo señalado por muchos autores, entre ellos James C Scott, como
    típico de las sociedades comunistas[2].
    Hacia el interior del país, el propio término de Derechos Humanos ha
    sido utilizado por la prensa oficial solo cuando el Canciller Bruno
    Rodríguez se refiere a ellos en un discurso pronunciado en Naciones
    Unidas,[3] o en el resultado de alguna ronda de negociación con los
    estadounidenses. La opinión pública tiene la prohibición de facto de
    ocuparse del tema y cada vez que lo hace tiene represalias directas:
    desde la quema de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por
    niños y adolescentes en un “acto de repudio” contra las Damas de
    Blanco,[4] hasta penas de prisión a los activistas de Derechos Humanos
    en Cuba. Ser activista de Derechos Humanos en Cuba es ilegal.
    La postura del Gobierno cubano es: en su política exterior aceptar la
    indivisibilidad de los Derechos Humanos y su supuesta defensa y en su
    política doméstica violarlos sistemáticamente en su legislación penal,
    civil, constitucional y en la práctica de la policía, los funcionarios
    públicos, los órganos de la seguridad del Estado y los tribunales
    cubanos sean laborales, civiles o militares.[5]
    Resultado de la confrontación de la guerra fría, los Pactos de Derechos
    Humanos se dividieron en económicos sociales y culturales y, por otra
    parte, el Pacto de derechos civiles y políticos.
    Los países comunistas o del “socialismo real”, defendían como hoy lo
    hace Cuba, que los Derechos económicos sociales y culturales eran los
    privilegiados y que los derechos civiles y políticos eran una
    manipulación del “imperialismo internacional”.
    La realidad histórica demostró, con el derrumbe de ese sistema en Europa
    del Este, que los Derechos económicos sociales y culturales fueron
    violados sistemáticamente precisamente por el no respeto de los Derechos
    civiles y políticos de esos gobiernos.
    El desmantelamiento de esos sistemas mostró sociedades hundidas en la
    miseria, sin recursos económicos autónomos, con sistemas de salud
    precarios, una educación no universal y salarios paupérrimos, sistemas
    de seguridad social miserables y una falta de libertad real en la
    creación cultural y científica.
    El problema de estas sociedades, como hoy la cubana, es que los Derechos
    económicos sociales y culturales nunca fueron reivindicables ni
    justiciables, por lo tanto, dependieron de la “intención política” de
    los dirigentes de turno. “Derechos” que no son reivindicables ni
    justiciables no son derechos.
    En un reciente artículo sobre la seguridad social cubana, los
    funcionarios públicos mostraron una política universal de seguridad
    social.[6] Los comentarios del foro demostraron exactamente lo
    contrario: La seguridad social no es universal, gran parte de los
    sectores más vulnerables no entran en la política social, y las
    pensiones y los subsidios son miserables. Como el derecho a la seguridad
    social no es un derecho reivindicable y justiciable, los funcionarios se
    diluyeron en explicaciones burocráticas y sin salida.
    El Gobierno de Cuba muestra los mismos problemas con “la interpretación”
    de los Derechos Humanos universales que “el socialismo real” tuvo en su
    historia de 70 años. Renuente a aceptar las violaciones de todos los
    derechos humanos que comete, su defensa es atribuir a quienes les
    señalan su violación una “agresión al Gobierno cubano”.
    La contradicción del discurso, la información y la práctica de los
    Derechos Humanos en Cuba, cuando los funcionarios cubanos hablan en la
    ONU y cuando se observa su aplicación en la realidad del país es tan
    abismal, que parece se está hablando de dos países distintos. ¿Podrán
    los diplomáticos cubanos ajustarse a la realidad que describen o
    seguirán los dos mundos paralelos?: el de “ellos”, los funcionarios, y
    el de “nosotros” los ciudadanos.
    [1] “Cuba aboga en ONU por eliminar uso de DDHH como instrumento de
    agresión” en Cubadebate.cu, 1 de noviembre de 2016.
    [2] “Asimismo, la vida pública en los estados comunistas, en los cuales
    la separación entre los ritos oficiales y la cultura política marginal
    es con frecuencia tan grande, nos puede ilustrar sobre la elaboración
    del discurso oculto”. James C. Scott “Los dominados y el arte de la
    resistencia” (México: ERA, 2000) 47.
    [3] Marlene Azor Hernández “Un canciller desinformado” en
    Cubaencuentro.com, 6 de mayo de 2013.
    [4] “Ordenan quemar la Declaración de los Derechos Humanos en una fogata
    frente a la sede de las Damas de Blanco” ICLEP,
    iclep.org/45443-2/, 21 de enero de 2016.
    [5] Marlene Azor Hernández “Cuba viola la Convención contra la tortura”
    en Cubaencuentro.com, 28 de octubre de 2016.
    [6] Oscar Figueredo y Roberto Garaycoa “Seguridad y asistencia social en
    Cuba: Para que nadie quede desamparado” en Cubadebate.cu, 2 de noviembre
    de 2016.

    Source: Diplomática cubana niega arrestos arbitrarios y acoso policial
    en la Isla – Artículos – Cuba – Cuba Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/diplomatica-cubana-niega-arrestos-arbitrarios-y-acoso-policial-en-la-isla-327557

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