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    El derrumbe: una estrategia de comunicación del PCC

    El derrumbe: una estrategia de comunicación del PCC
    La desinformación como método de Fidel Castro para evitar “el contagio”
    de la perestroika
    Marlene Azor Hernández, Ciudad de México | 23/05/2017 1:10 pm

    En el interesante doctorado de Even Sandvik Underlik, “Cuba fue
    diferente”[1], el autor entrevista a 17 militantes del partido, 20 años
    después del derrumbe del socialismo euro-soviético para rescatar la
    visión del partido único cubano sobre la perestroika y el fin de la URSS.
    La mayoría de los entrevistados han sido funcionarios de alto nivel en
    el país y reflejan y analizan el tipo de información que recibieron en
    la época y la línea que adoptó el partido para todos sus militantes: hay
    que encontrar las diferencias con el modelo soviético y no se puede
    discutir las semejanzas con Cuba sino las diferencias.
    Señala el autor:
    “Castro dio órdenes al Comité Central del PCC de preparar de forma
    confidencial argumentos contra la perestroika, “enfatizando diferencias
    entre Cuba y la Unión Soviética en tamaño, grado de desarrollo económico
    y social, historia, cultura y tradiciones”[2]
    Como testigos del período en Cuba, los profesores de la Universidad de
    la Habana, fuimos llamados a una reunión en la cual se nos puso un video
    de Fidel Castro en el que decía: “Ahora el veneno nos viene del espíritu
    santo” en el entendido que la perestroika era el veneno y el espíritu
    santo, el país del cual habíamos recibido una cuantiosa ayuda: la URSS.
    El video fue para mí otro disparate de Fidel Castro porque no lograba
    fundamentar porque la perestroika era un “veneno”. Siempre entendí que
    esta estrategia de negación, significaba que su poder estaba siendo
    cuestionado por aceptar la copia ideológica, política, económica,
    jurídica, social y organización cultural, el mismo sistema de seguridad
    y represión, y por lo tanto tenía las mismas consecuencias. Su
    desacuerdo no era más que la evidencia de su incapacidad política para
    proponer y promover otras alternativas. Nunca le interesaron los
    múltiples problemas sociales, económicos, políticos y culturales que
    creaba el modelo soviético. No tenía hondura intelectual y política ni
    interés para planteárselos, también prohibía a los demás hacerlo. Su
    interés era la ayuda recibida de la URSS.
    Como partido militarizado de ordeno y mando, y como régimen político
    tiránico, nadie más pudo manejar la interpretación de la perestroika en
    la URSS. Se le “dejó” a Fidel Castro que en sus discursos orientara lo
    que había que saber, pensar y lo que se debería decir en medio de la
    crisis más profunda de la historia cubana. Ese es otro resultado nefasto
    del monopolio partidario de los medios masivos de comunicación y del
    régimen político tiránico de partido único: el embrutecimiento de la
    población y la ausencia de alternativas.
    Mientras en público, decía en sus discursos de la época que era
    necesario investigar las causas del derrumbe o “desmerengamiento” del
    campo del “socialismo real”, a espaldas de los ciudadanos reprimía
    cualquier análisis sobre el modelo económico, social, jurídico y
    político copiado por Cuba, hasta el suspiro. Para el “mesías” —y así lo
    trasmitió a sus militantes— el derrumbe era un asunto de blandura o de
    firmeza de macho alfa, nunca una responsabilidad por las políticas
    públicas del país.[3]
    No importa si esto tenía repercusiones nefastas en la vida de millones
    de ciudadanos, por desinformación y represión de la opinión pública y
    académica. No importa si la desinformación impedía el debate de las
    alternativas a la crisis al mismo tiempo que las reprimía. El “mesías”,
    seguía pensando el país como su dominio personal y no tenía propuestas
    políticas alternativas viables. La ausencia de soluciones a los
    problemas acumulados los dirigió Fidel Castro, a la regresión hacia los
    voluntarismos de los años 60s que habían demostrado su fracaso.[4]
    Lo más lamentable del asunto es que sus militantes aceptaron sumisos y
    algunos hasta represivos —algunos mencionan su papel en los actos de
    repudio—, la errática política del “mesías” y en sus entrevistas
    mostraron una mediocridad vergonzosa para analizar las causas del
    derrumbe euro-soviético y las alternativas. Uno se pregunta si queda
    alguien ilustrado, sensato y honesto en las filas del partido comunista
    de Cuba o si solo quedan funcionarios e intelectuales de muy bajo
    horizonte cultural y político. También, si la postura de “macho alfa”
    que se utiliza sólo contra los reprimidos y no contra los represores
    demuestra el estado cavernícola del PCC y de su militancia.
    El caso es que aún es un tabú hablar del derrumbe del modelo copiado en
    Cuba y por eso la falta de alternativas a los problemas estructurales
    heredados. El gobierno cubano hace círculos alrededor de los mismos
    problemas estructurales, se estanca, reprime el debate y el país
    continúa en recesión.
    Sandvik analiza la cobertura de prensa sobre el derrumbe en el periódico
    Granma desde el 1989 a 1992 y entrevista a los militantes en el 2013.
    En su análisis de la prensa, concluye sobre la poca información que
    ofrece el Granma sobre los acontecimientos en la URSS, de lo cual solo
    se publica algo sobre el debate económico entre dos propuestas de
    reformas en ese país. Sin embargo, algo se publica con respecto a la
    RDA, sin mencionar la caída del muro de Berlín, sino la apertura de
    fronteras del partido comunista este alemán. La muerte de la pareja
    Ceausesco en Rumania y algo sobre el movimiento Solidaridad en Polonia
    siempre en recuadros secundarios del periódico.
    Llama la atención, como todos los militantes entrevistados siguen la
    consigna del militarizado partido leninista cubano, una actitud que
    demuestra la falta de autonomía de los militantes y la aceptación de
    cualquier orientación por muy en contra de los intereses de la población
    que pueden resultar. Hasta ahora, esos mismos militantes y su partido
    evidencian la falta de capacidad política de la dirección de la época y
    la actual, para propiciar y consensuar un cambio estructural del
    socialismo real cubano, en crisis desde 1990.
    La nefasta construcción de un partido militarizado (leninista) cubano ha
    hecho posible junto al tratamiento de la realidad interna del país de
    manera esquizofrénica —los medios masivos de comunicación demuestran una
    ruptura sistemática con los problemas del país— que, 27 años después de
    la caída del Muro de Berlín, el país no avance para salir de su crisis
    estructural, no reconocida por sus propios intelectuales y funcionarios
    “orgánicos”: ¿mordaza, autocensura o represión?

    [1] Even Sandvik Underlik, “Cuba fue diferente: El derrumbe del
    socialismo euro-soviético visto desde el Partido Comunista de Cuba
    (1989-1992, 2013)”, Universidad de Bergen, Noruega, 2017.
    bora.uib.no/bitstream/handle/1956/15834/Doktorgradsavhandling%20BORA%20Underlid.pdf
    [2] Idem, p. 308.
    [3] Carlos Aldana, tercera figura de la nomenclatura cubana también
    hablaba en la época de las partes blandas de la sociedad que eran, según
    su punto de vista, los intelectuales. En este caso, Aldana también
    manipulaba a los intelectuales con el referente del macho alfa que aún
    perdura en algunos de los militantes entrevistados en el doctorado de
    Sandvik Underlik.
    [4] “La política de rectificación de errores y tendencias negativas”,
    que el autor reconoce como en dirección contraria a las reformas
    soviéticas. En Cuba, se traducían en mayor centralización del poder, la
    movilización compulsiva de “las masas” y nuevos programas de educación
    “gratuitos”. Las estrategias económicas de los años 90 no mejoraron el
    nivel de vida de la población y se revirtieron con la ayuda venezolana,
    hoy en crisis.

    Source: El derrumbe: una estrategia de comunicación del PCC – Artículos
    – Opinión – Cuba Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/el-derrumbe-una-estrategia-de-comunicacion-del-pcc-329410

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