Act of Repudiation
Recent Comments
    Archives

    Nunca me gustó el abuso con nadie

    ‘Nunca me gustó el abuso con nadie’
    BORIS GONZÁLEZ ARENAS | La Habana | 30 de Mayo de 2017 – 10:47 CEST.

    Berta Soler Fernández es la menor de siete hermanos y nació en 1963 en
    Jovellanos, Matanzas. Estudió técnico medio en Microbiología en la
    capital de la provincia y en 1984 se mudó para Alamar, La Habana, a la
    casa de su hermana María Elena Soler, donde ha residido desde entonces.

    Durante 25 años fue una trabajadora excelente del Laboratorio de
    Microbiología del Hospital América Arias, más conocido como Maternidad
    de Línea. Pero en el año 2003, su esposo y padre de sus dos hijos, Ángel
    Moya, fue encarcelado junto a otros 74 opositores a la dictadura de
    Fidel Castro, y la vida de Soler cambió drásticamente, como la de las
    otras esposas, madres, hermanas e hijas de aquellos confinados, que
    organizaron el movimiento Damas de Blanco para reclamar juntas su libertad.

    Al frente de las Damas de Blanco estuvo, hasta su muerte en 2012, Laura
    Pollán, maestra de profesión. Desde entonces, Berta Soler es la
    representante de la organización.

    En los vídeos que ustedes filman de las detenciones y golpizas a las
    Damas de Blanco los domingos, aparece siempre un grupo de civiles
    realizando un “acto de repudio”. Allí hemos visto incluso niños. ¿Esas
    personas que vemos son vecinos?

    Ninguno. Se lo he dicho a la Seguridad del Estado: “ustedes lo ven,
    ustedes tienen sitios en los alrededores de la sede y pueden ver la
    aceptación que tenemos”. Salimos a comprar cosas y ellos nos siguen, y
    pueden ver en la vecindad cómo la gente nos saluda. Los niños nos
    llaman: “Berta, ¿Moya está ahí? Dígale que le mando saludos”. ¡Niños! Y
    ven la aceptación que tenemos en la comunidad.

    ¿Nadie te ha agredido? ¿Te ha insultado fuera del entorno de los
    llamados “mítines de repudio”?

    ¡Jamás! Yo lo que recibo son manifestaciones positivas. Negativas ya te
    digo que no he recibido ninguna.

    Cuéntanos, como ejemplo, algunas positivas.

    Vas caminando por la calle, aunque no estés vestida de blanco, y te
    dicen: “¡Qué valiente usted es, la admiro!”, “¡Ustedes son el futuro de
    Cuba!”, “¡Sigan adelante!”. Hace poco me dijo un hombre en la calle:
    “Oye, ¿tú eres Berta Soler?”; y cuando le dije que sí me respondió:
    “Mucho gusto en conocerte”.

    Son lugares públicos y la gente lo escucha. Otro día iba a montar el P1
    y se me acerca un hombre, “Berta, Berta”, lo saludo, no sé quién es, doy
    el dinero y monto por la puerta de atrás, y el hombre vino al lado mío
    desde la puerta de adelante para decirme: “Yo la admiro. Usted no me
    conoce a mí, pero yo la conozco a usted por el Canal 51, ustedes son muy
    valientes”. Eso pasa con la guagua llena y nadie dice nada. Yo desde el
    2000 estoy vinculada a la oposición y hasta ahora nadie ha salido a la
    calle a darme un piñazo, a decirme mercenaria, contrarrevolucionaria,
    descarada, nada.

    Desde hace un tiempo, los dejan a ti y a Moya hasta el día siguiente
    detenidos. ¿Desde cuándo está pasando esto?

    Desde septiembre de 2016 el Departamento de la Seguridad del Estado
    tiene esa orden. Antes nos llevaban a la unidad de Policía de Alamar y
    de allí salíamos. Ahora nos dejan 24 horas, a veces un poquito más. A mí
    en una oficina, porque no hay calabozo de mujeres. Tienen hasta tres
    relevos para vigilarme. Moya sí va para el calabozo. [Después de esta
    entrevista Moya ha sido conducido a la estación policial de Cojímar, en
    una de cuyas celdas es encerrado en aislamiento hasta el día siguiente].

    ¿Y dónde duermes?

    En un banco que hay allí, que es de esos de palitos, como los que hay en
    el Parque de la Fraternidad. Pero exijo por la noche que me traigan un
    colchón. Y el colchón, sucísimo, lo tiro al piso y duermo en él toda la
    noche.

    ¿Sin sábana ni nada, el colchón pelado?

    No, ya yo llevo una sábana. Cuando salgo de la sede de las Damas de
    Blanco ya voy preparada.

    ¿Las que te vigilan son mujeres?

    Me vigilan mujeres vestidas de policía, pero son movilizadas, no son de
    la unidad. Durante el traslado a la unidad de Policía, dos veces me han
    esposado con violencia, con las manos hacia atrás, y una vez esposada me
    han caído a golpes, me han mordido y me han insultado.

    En noviembre del año pasado fue la última vez. La mujer me dijo “mona,
    negra, tú lo que tienes es una peluca”, y me haló los pelos. Me arrancó
    mis pelos naturales con las extensiones. Ella era mulata y me decía que
    era más bonita porque era más blanca.

    ¿Más o menos a qué hora llegas a Alamar?

    A las 3:00, 4:00 de la tarde. Las policías que van conmigo desde la
    detención se quedan hasta las 10:00 de la noche. A esa hora tienen un
    relevo, entran dos más hasta las 7:00 o 9:00 de la mañana. Y después
    entra el otro grupo que está hasta las 3:00, las 4:00, las 7:00 de la
    noche… hasta cuando me liberen.

    Mirando hacia atrás, ¿qué rasgos tuyos permiten anticipar a la líder
    política en la mujer común que fuiste por muchos años?

    Yo siempre he sido una mujer muy familiar. Además decía que tenía que
    haber estudiado Derecho, porque nunca me gustó el abuso con nadie, pero
    tampoco conmigo nunca abusaron.

    En Maternidad de Línea estuviste la mayor parte de tu vida laboral. ¿Hay
    de aquel tiempo personas importantes para ti?

    Natacha Páez Costa, ella era la jefa del Laboratorio de Microbiología
    donde yo trabajaba. En 2004 tuvo que jubilarse. El Departamento de
    Seguridad del Estado presionó al director, Alejandro Velazco, para que
    sacara a Natacha porque me permitía a mí, que era una
    contrarrevolucionaria, estar allí. Ya Moya estaba preso. Ya yo era Dama
    de Blanco.

    Ese es el ejemplo positivo. El negativo es Alejandro Velazco, a quien
    pusieron de director en 2004, cuando ya yo era Dama de Blanco. Él era
    amigo mío antes de ser director del hospital, fue el que me hizo la
    cesárea de mi hija cuando nació en 1991, y decía “yo soy el papá de esa
    niña”. Después dejó de ser mi amigo por culpa de la Seguridad del
    Estado. Lo presionaban y lo que me hacía era demasiado, a tal punto que
    ya en 2009 dije “me voy”.

    ¿Cómo llegas a la oposición política?

    Moya empieza en 1996 en la oposición y ya en 1999 lo llevan por primera
    vez a prisión por 10 meses, pero no fue sancionado por ningún tribunal.
    Salió en septiembre de 2000, y en diciembre, el día 10 de diciembre, lo
    vuelven a llevar a prisión y cumple un año en la cárcel de Agüica, Matanzas.

    ¿Tú tenías que ir a verlo a Matanzas? O sea, que ya cuando surgen las
    Damas de Blanco tú estabas preparada.

    ¡Ya yo estaba preparada; imagínate, si ya Moya había pasado tres veces
    por prisión! Porque después de aquellas dos, hubo una tercera, entre
    octubre de 2002 y enero de 2003. También en Agüica. Todo ese
    internamiento lo cumplió en celdas de aislamiento.

    Pero tú ahí no eras opositora activa. Tú sencillamente visitabas a tu
    esposo y además lo apoyabas.

    No, ya en 2000 yo entro en el Comité de Madres Leonor Pérez. En enero de
    2000, íbamos a la Iglesia de Santa Rita de Casia y luego caminábamos por
    la Quinta Avenida en grupo, vestidas con una blusa blanca y un pantalón
    negro. Ese fue, en mi caso, el antecedente de las Damas de Blanco.

    Source: ‘Nunca me gustó el abuso con nadie’ | Diario de Cuba –
    www.diariodecuba.com/derechos-humanos/1495308511_31277.html

    Leave a Reply

    Your email address will not be published. Required fields are marked *