Act of Repudiation
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    Puputov

    ‘Puputov’
    ¿No sabe Maduro que el castrismo es el principal entusiasta de arrojar
    excrementos a sus enemigos?
    Viernes, mayo 12, 2017 | Luis Cino Álvarez

    LA HABANA, Cuba.- Los venezolanos que protestan en las calles para
    impedir que el régimen de Nicolás Maduro logre acabar de demoler las
    instituciones democráticas e instaure definitivamente la dictadura, han
    inventado un arma con qué enfrentar a los represores de la policía, la
    Guardia Nacional y los Colectivos Bolivarianos: los ‘puputov’. Se
    parecen a los cócteles molotov, pero en vez de combustible llevan mierda.

    Los cotorrones del régimen chavista, que no pierden ocasión de acusar a
    los opositores de fascistas, terroristas, y de adjudicarles planes
    golpistas de tenebrosas tramas para provocar una intervención extranjera
    en el país, aseguran que los ‘puputov’ constituyen una forma de guerra
    química, muy peligrosa para la población, debido a que puede provocar la
    diseminación de enfermedades.

    Poco falta para que Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello, Elías Jaua, Roy
    Chaderton o cualquier otro de los cotorrones al servicio de Maduro,
    vincule las bombas de excremento con las teorías de los golpes suaves
    del profesor Gene Sharp y establezcan la conexión con la OEA, la CIA y
    el Comando Sur.

    Con lo fácil que sería reconocer que las ‘puputov’, como las guarimbas,
    son simplemente el resultado de la rabia y la desesperación de un pueblo
    ―¡gloria al bravo pueblo!, como dice el himno venezolano― que no se
    resigna a que le arranquen la libertad, la poca que le va quedando.

    Es sabido que la asesoría castrista está detrás de cada paso que dan
    Maduro y sus secuaces para el sostenimiento de su régimen; desde la
    represión pura y dura y los intentos de desacreditar a los líderes
    opositores, hasta las marañas leguleyas y la asamblea constituyente a la
    cañona con que pretenden “blindar las conquistas de la revolución
    bolivariana” y cuyo resultado no puede ser otro que el socialismo
    irrevocable, esa aberración calcada de la constitución con que nos
    aherrojan a los cubanos.

    Pero no debe haber sido a los asesores castristas a quienes se les
    ocurrió eso de acusar a los guarimberos antichavistas de emplear armas
    químicas por lo de las bombas ‘puputov’. Lo digo porque los represores
    castristas, viles y escatológicos como son ―por si las dudas y para que
    no me crean demasiado fino, prefiero llamarlos mierderos―, han recurrido
    profusamente y durante mucho tiempo, a través de sus turbas de
    chivatones, al empleo de su versión de las ‘puputov contra los
    opositores’, sin preocuparse por la diseminación de microbios y
    enfermedades.

    En honor a la verdad, el invento de lanzar recipientes con orines y
    mierda a sus adversarios, para vejarlos y desmoralizarlos, no es de los
    castristas. Es una vieja práctica entre lo peor de la población
    carcelaria y de ciertos elementos patibularios de los peores barrios
    marginales. Los castristas, que beben lo peor de cada fuente,
    simplemente se la apropiaron.

    En el verano de 1980, cuando se estrenaron los actos de repudio, en el
    mejor estilo maoísta, las turbas procastristas además de escupir,
    apedrear y golpear a las personas que se iban del país, solían lanzarles
    huevos podridos y mierda.

    La práctica, aplicada contra los disidentes, reapareció a partir de los
    años 90. En decenas de oportunidades, partidarios del régimen, alentados
    por la Seguridad del Estado, han lanzado excrementos, aguas albañales,
    huevos y vegetales podridos, animales muertos y otras inmundicias contra
    casas de opositores. Lo han hecho, entre otros casos, contra la vivienda
    del ex preso político Librado Linares y más recientemente contra la casa
    de Caridad Burunate y Felipe Marrero, en Colón, Matanzas, donde radica
    la sede del Proyecto Thondike.

    Con tal de hostigar a los opositores, el régimen no se ha preocupado de
    esparcir virus y microbios que pongan en riesgo la salud de la
    población. Preocupación que sí tienen cuando multan con severidad
    ―precisamente por “diseminación de enfermedades”― a los llamados buzos,
    los infelices náufragos de la sociedad socialista que para buscarse unos
    pesos y poder comer, hurgan en los contenedores de basura y en los
    vertederos. El reguero de basura que dejan los buzos no es peor ni más
    peligroso que las aguas albañales que corren por las calles, pero hay
    que mantener el orden ciudadano y hacer que se respete la legalidad
    socialista…

    Seguramente, los segurosos cubanos enviados a Venezuela se las
    ingeniarán para lidiar con las ‘puputov’. Después de todo, a la mierda y
    la peste están acostumbrados. Puede que hasta los ponga nostálgicos.

    luicino2012@gmail.com

    Source: ‘Puputov’ CubanetCubanet –
    www.cubanet.org/destacados/puputov/

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