Act of Repudiation
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    Quiénes están detrás de la campaña de desinformación sobre Cuba?

    ¿Quiénes están detrás de la campaña de desinformación sobre Cuba?
    El presupuesto presentado al Congreso propone eliminar la ayuda a la
    disidencia cubana, demostrando lo “preocupado” que está Trump por los
    derechos humanos de los cubanos
    Manuel Castro Rodríguez, Miami | 15/06/2017 10:20 am

    El escritor británico Eric Arthur Blair (1903-1950), que usó el
    seudónimo literario de George Orwell, fue un luchador socialista hasta
    el final de su vida. Su obra sigue contribuyendo a la comprensión de las
    condiciones que deben darse para que exista una sociedad libre. Orwell
    es conocido por sus dos novelas críticas del totalitarismo: Rebelión en
    la granja (publicada en 1945) y 1984 (publicada en 1949). En la novela
    1984 se describe una sociedad que es masivamente vigilada —se controla
    cada aspecto de la vida de las personas—, con el objetivo de impedir que
    exista un pensamiento independiente —esto lo logrará en la medida en que
    se pueda manipular el lenguaje, para lo cual es ampliamente utilizada la
    desinformación.
    Hace cuatro años la novela 1984 fue un éxito de ventas en Estados
    Unidos, después de que el 5 de junio de 2013, Edward Snowden, un
    exempleado de los servicios de inteligencia norteamericanos, denunció el
    programa global de espionaje de la Casa Blanca. La administración Obama
    presentó acusaciones de espionaje en su contra. Dos años después de las
    revelaciones hechas por Snowden, el Congreso de EEUU aprobó una ley que
    limita el espionaje.
    Ahora hace falta una ley que nos proteja de la desinformación
    gubernamental y de la que algunos medios hacen. Por ejemplo, la
    normalización de relaciones con la Cuba de la familia Castro fue posible
    después de 18 meses de negociaciones secretas que estuvieron a cargo de
    Ben Rhodes y Ricardo Zúñiga —este posteriormente fue cónsul general en
    Sao Paulo, Brasil. Pero el Sr. Rhodes —que se mantuvo con un gran poder
    hasta que concluyó el segundo mandato de Obama, al ser asesor
    presidencial y viceasesor de Seguridad Nacional para Comunicaciones
    Estratégicas y Redacción de Discursos— fue puesto en la picota
    informativa por haber sabido manipular a los periodistas.
    Es inaudito cómo desde hace varios años en EEUU se está tergiversando la
    realidad cubana —incluso hasta se demoniza a la disidencia—, en su
    empeño por justificar su futura participación en la más cruel
    explotación de los trabajadores cubanos, desprovistos de todos los
    derechos consagrados por la Declaración Universal de Derechos Humanos.
    El pasado enero se realizó un foro en el Graham Center de la Universidad
    Internacional de la Florida (FIU), donde el Dr. José Álvarez, Profesor
    Emérito de FIU, explicó “cómo el Estado cubano explota a sus
    trabajadores con la complicidad de las compañías extranjeras”.
    La campaña mediática —o sea, la realizada por los medios masivos de
    comunicación— pretende que aumenten las concesiones unilaterales a la
    peor dictadura que ha existido en el hemisferio occidental. Lo peor de
    esta campaña es que está logrando desviar la atención del problema
    fundamental: cómo lograr la democratización de Cuba.
    Esa campaña mediática es liderada por el diario The New York Times
    (TNYT), que es controlado por la familia Sulzberger que lo compró hace
    120 años: Arthur Gregg Sulzberger es el vicepresidente editor y su
    padre, Arthur Ochs Sulzberger jr., es el presidente editor. Por cierto,
    es necesario recordarles a los agentes de influencia castristas que
    “atienden” CUBAENCUENTRO que el 99,9 % de los medios masivos de
    comunicación cubanos son controlados por la familia Castro, que los
    robaron mediante el uso de las armas de fuego hace 57 años.
    El Sr. Arthur Ochs Sulzberger jr. sabe que es una falacia que la derrota
    en Cuito Cuanavale provocara la liberación de Mandela y la derrota del
    apartheid. En el caso sudafricano se demostró una vez más en la historia
    que “¡es la economía, estúpido!” —la célebre frase de James Carville,
    asesor del demócrata Bill Clinton en la exitosa campaña que en 1992
    llevó a la Casa Blanca al gobernador de Arkansas— la que decidió la
    victoria a favor de los opositores al oprobioso régimen del apartheid.
    No se puede olvidar que durante dos décadas se realizó una fuerte
    campaña internacional para poner fin al apartheid. Una de las
    principales estrategias fue la campaña para que las empresas que tenían
    negocios en Sudáfrica retiraran sus inversiones del país.
    El TNYT conoce que la represión en Cuba siguió aumentando a pesar del
    restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos en 2015. Por ejemplo:
    1) El preso político Hamel Santiago Maz Hernández murió el 24 de febrero
    de 2017, en la gran prisión de La Habana conocida como Combinado del
    Este. Él languideció en prisión desde el 3 de junio de 2016, es decir,
    más de 8 meses sin ser sometido a juicio. Maz Hernández fue acusado de
    “desacato” (falta de respeto a cualquier funcionario del gobierno).
    2) La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional —ONG
    que está avalada por Human Rights Watch— ha documentado la existencia de
    al menos 140 presos políticos, el doble que hace un año. El coordinador
    nacional del Movimiento Cristiano de Liberación, el Dr. Eduardo Cardet,
    fue condenado a tres años de prisión por el tribunal que lo juzgó el 3
    de marzo de 2017 y está siendo acosado en la prisión por agentes de la
    policía política cubana.
    3) También se han documentado unas diecinueve mil detenciones
    arbitrarias de disidentes pacíficos desde el 17 de diciembre de 2014, o
    sea, cuando el entonces presidente Obama anunció sus planes para
    normalizar las relaciones diplomáticas con la dictadura de la familia
    Castro.
    4) Continúa la retórica de la Guerra Fría, con activistas políticos y
    defensores de los derechos humanos siendo insultados públicamente
    llamándoles “mercenarios”, “contrarrevolucionarios” o “terroristas”. Por
    cierto, muchos parecen olvidarse del extenso historial terrorista
    —financiado por políticos cubanos, la burguesía nacional y gobiernos
    como los de Costa Rica y Venezuela— y de la total entrega a una potencia
    extranjera de los hermanos Castro.
    5) Los críticos de la dictadura siguen sufriendo hostigamiento de todo
    tipo, incluyendo los fascistas “actos de repudio”.
    6) El Grupo Liberal y Demócrata en el Parlamento Europeo (ALDE) ha
    condenado enérgicamente el comportamiento de las autoridades cubanas,
    que han impuesto la prohibición de viajar a Sayli Navarro Álvarez,
    defensora de los derechos humanos y miembro de las Damas de Blanco.
    Navarro había sido invitada a hablar en una conferencia organizada por
    el Grupo ALDE sobre el papel de los derechos humanos y la democracia en
    la aplicación del acuerdo UE-Cuba.
    7) Estudiantes cubanos son obligados a protestar contra la organización
    World Learning, que ofreció becas a jóvenes cubanos para que cursaran
    estudios.
    ¿Qué ha cambiado en Cuba, Sr. Sulzberger? ¿Cuándo su periódico publicará
    un editorial repudiando hechos como los anteriores, que ocurren muy
    frecuentemente? Cualquiera que conozca cómo sigue siendo el
    comportamiento criminal del régimen comunista, sabe que es una vil
    mentira esto que dice el editorial del TNYT del pasado 1 de mayo: “Most
    damagingly, putting the relationship with Cuba back on a confrontational
    track would all but certainly subject Cubans to greater repression and
    privation”.
    El TNYT sabe que las concesiones incondicionales al totalitarismo
    imperante en Cuba, no lograron tan siquiera que el régimen militar
    reconociera la existencia de opositores ni iniciara una verdadera
    apertura económica, solo ha sido un salvavidas que la familia Castro
    necesitaba a toda costa para intentar salvar una economía al filo del
    colapso, más ahora que Venezuela se encuentra al borde del abismo.
    Tal pareciera que los defensores de los derechos humanos de los cubanos
    somos una especie en peligro de extinción. ¿Por qué el diario The New
    York Times no hace una campaña que promueva la realización de un
    plebiscito en Cuba, como lo hizo el dictador Pinochet?
    En el útimo editorial del TNYT que leí, publicado el 5 de enero, se
    expresa que volver a la política de línea dura “aislará a Estados
    Unidos, hará daño a sus intereses empresariales y posiblemente impedirá
    el impulso para una mayor democracia en la Isla”… La apertura de Obama
    a La Habana ha permitido un flujo más libre de personas, bienes e
    información entre los dos países, a pesar de que aún subsisten
    diferencias significativas sobre los derechos humanos”.
    El TNYT debiera saber que los derechos humanos no son negociables. ¿A
    algún empresario extranjero le preocupa los derechos humanos de los
    cubanos? ¿Cuba no es el paraíso de los empresarios que violan los
    derechos del trabajador, ya que no existe libertad sindical ni el
    derecho a huelga? ¿Estos empresarios no hacen en Cuba lo que no pueden
    hacer en otros países?
    La junta editorial del TNYT sabe que la democracia en Cuba camina como
    el cangrejo, para atrás. Ella conoce que cuando el entonces presidente
    Obama visitó Cuba en 2016, la patria de José Martí ocupaba el lugar 169
    en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa, publicada por la
    ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF). Por ello, en una carta abierta dada
    a conocer una semana antes del viaje presidencial a La Habana,
    Christophe Deloire, secretario general de RSF, le pidió a Obama que
    “considere prioritarios los problemas relacionados con la libertad de
    prensa y el acceso a la información”.
    Sin embargo, según el último informe de RSF, “Cuba sigue siendo, año
    tras año, el país peor calificado en libertad de prensa de
    Latinoamérica” y ha descendido al lugar 173 en la Clasificación Mundial
    de la Libertad de Prensa 2017.
    Lo anterior debiera sumarse al pésimo legado cubano del presidente
    Obama, porque el deterioro en libertad de prensa también forma parte de
    él. ¿No se ha demostrado fehacientemente que su verdadero objetivo no
    era el empoderamiento del pueblo cubano? No se debe olvidar que con
    respecto a Cuba, el entonces presidente Obama mintió en varias
    ocasiones. ¿Esto tendrá algo que ver con el hecho de que el principal
    donante del Partido Demócrata es Alfonso “Alfy” Fanjul, quien “ha
    visitado Cuba en varias ocasiones y se ha reunido con miembros del
    gobierno cubano”?
    Menos de 100 días después de dejar el cargo, Obama aceptó cobrar
    “400.000 dólares de Cantor Fitzgerald, el banco de inversión mediano”
    por “participar como orador en la inauguración de la conferencia anual
    sanitaria de Cantor en septiembre”. Es condenable la influencia de las
    grandes fortunas en la política, ya sea del peso que tuvieron en el
    diseño de la política llevada a cabo por el entonces presidente Obama —y
    cómo las protegió—, como del que están teniendo en el diseño de la
    política que está ejecutando el presidente Donald Trump —incluso, hay
    quienes se preguntan si el actual gobierno es una plutocracia.
    El presupuesto presentado al Congreso por la Casa Blanca para el año
    fiscal 2018 propone eliminar toda la ayuda a la disidencia cubana,
    demostrando lo “preocupado” que está el presidente norteamericano por
    los derechos humanos de los cubanos. Lector, compruebe usted mismo cómo
    el presupuesto de Trump favorece a los regímenes de Cuba y Venezuela.
    Por cierto, el presidente Trump está demostrando que es un Robin Hood a
    la inversa: “La propuesta presupuestaria del mandatario plantea
    reducciones de gastos de salud, pero también exenciones fiscales para
    quienes tienen más dinero”.
    Hace tres años comenzó la campaña del TNYT para manipular a la opinión
    publica norteamericana con relación a Cuba, tergiversando la realidad
    cubana y llegando incluso a demonizar a la disidencia. Por ello no me
    asombra que uno de los medios masivos de comunicación controlado por la
    familia Castro diga: “La nueva encuesta nacional de la compañía Morning
    Consult publicada este lunes por la coalición Engage Cuba arrojó que
    solo un 18 por ciento de los norteamericanos se opone al acercamiento a
    la isla caribeña emprendido por el exmandatario”.
    A Orwell se le atribuye haber expresado que “el falso periodismo es
    aquel que publica lo que alguien quiere que publiques, aunque sea
    mentira o no merezca ser publicado”. ¿Habrá que seguirle la pista al dinero?

    Source: ¿Quiénes están detrás de la campaña de desinformación sobre
    Cuba? – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/quienes-estan-detras-de-la-campana-de-desinformacion-sobre-cuba-329712

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