Act of Repudiation
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    Estado de SAT-IRA
    Ailer González y Antonio Rodiles siguen presentándose a sí mismos como
    “actores políticos”; no porque tengan respaldo popular dentro de Cuba,
    sino simplemente porque cuentan con algún respaldo financiero fuera de ella
    Arnaldo M. Fernández, Broward | 24/06/2017 11:46 am

    El artista tunero exiliado Geandy Pavón ha proyectado imágenes de las
    víctimas de la represión contra sedes diplomáticas cubanas, salió a
    fotografiar inmigrantes cubanos varados en Costa Rica y el año pasado
    inauguró su exposición personal Pliegues Políticos (Galería Mindy
    Solomon, Miami) con declaración expresa de enfilar su arte contra la
    dictadura castrista.
    Su fotomontaje La conga irreversible y el violinista de Hamelín (2017)
    acaba de liberar el potencial de intolerancia de Ailer González,
    directora artística de Estado de Sats, contra la crítica de Pavón a la
    puesta en escena del New Deal de la administración Trump en el Teatro
    Artime de La Pequeña Habana. Así vemos también cómo el anticastrismo
    tardío de corte plattista conserva otro potencial del castrismo que
    desde 1968 el propio Fidel Castro describió con que “ellos hubieran sido
    como nosotros”. Desde luego que se refería a los mambises, pero al que
    le sirve el sayón que se lo ponga: Hay víctimas de la represión que, si
    tuvieran poder político, serían como la gente de la bandería de Castro[1].
    La ira y la sátira
    Ailer González reaccionó así: “Este montaje burlesco e indolente que tal
    parece hecho por Cubadebate lo posteó Geandy Pavon Aquí mi respuesta
    porque hay cosas que una mujer no puede dejar pasar. Geandy Pavon, eres
    tronco de hijo de puta. No se trata de ser de izquierda o de derecha; se
    trata de ser hijo de puta o no. Tú has demostrado serlo.” Esto da mucha
    tela por cortar, pero ningún sastre mejor que el propio Pavón al
    consumir el turno del ofendido:
    Una sátira política es una sátira política, es una sátira política, es
    una sátira… Lo preocupante no es que por hacer una sátira política te
    llamen Hijo de Puta (con mayúsculas, pues ya que estamos en eso…) Lo
    realmente preocupante es que esa reacción venga de gente que pide el
    cese de los actos de repudio y democracia para Cuba. Si carentes de
    poder alguno esa es la reacción, no quiero ver que harían con un poquito
    de poder en sus manos.
    Es preocupante, además, porque demuestra que la persistencia en el error
    es sistemática: Lo mismo que les hace pensar que Trump será el redentor
    de la libertad de Cuba o que Obama es el responsable del aumento de la
    represión, eso mismo los lleva a culpar a mi madre de mis actos y opiniones.
    Mi sátira no es personal; es simple y llanamente mi versión grafica de
    un acontecimiento político. No respeto el argumento de que, para hablar
    de Cuba, de la dictadura o de los métodos de algunos exiliados o
    disidentes hay que estar en Cuba y tener la carne en el asador. Ese es
    también un argumento castrista.
    El pretexto del contexto
    A desfacer el entuerto vino aLfrEdo tRifF en tesitura salomónica: puesto
    que “Ailer no puede comprender esta realidad desde allá [y] Geandy no
    puede comprender aquella realidad desde aquí”, entonces “ambos tienen la
    razón”. Sólo que ningún contexto vital justifica que nadie tache a otro
    de hijoeputa por ejercer determinado criterio contrario al propio.
    Además, Ailer ha dado ya muchos viajes a esta realidad para que no atine
    aún a comprenderla cuando está allá.
    El núcleo duro del asunto es mundano. Incapaces de movilizar al pueblo
    cubano con la campaña Todos Marchamos, Ailer González y Antonio Rodiles
    siguen presentándose a sí mismos como “actores políticos”. No porque
    tengan respaldo popular dentro de Cuba, sino simplemente porque cuentan
    con algún respaldo financiero fuera de ella. Así que no tienen más
    remedio que agarrarse, como el náufrago a la tabla, a la nueva
    administración, como si no supiéramos que ningún presidente americano
    —al igual que ninguno de los llamados actores políticos de la oposición—
    resolverá el problema cubano.
    Al igual que la ofensa a Pavón, la acción política de Estado de Sats es
    de boquilla. La sátira gráfica de Pavón es menos aguda que la sátira
    político-teatral que Rodiles plasmó en libreto tras bajarse Trump del
    escenario pequeño-habanero: “Dijimos que se estaba tratando al régimen
    como un Gobierno legítimo, ahora el discurso ha sido muy claro, el
    régimen cubano es una tiranía, el Gobierno de Estados Unidos es legítimo
    y la solidaridad y los pasos hacia adelante deben ser con el pueblo cubano”.
    Aparte de que la legitimidad de un gobierno no emana de ningún otro
    extranjero, sino de los propios gobernados, Trump fue muy claro en su
    discurso: “Our embassy remains open [and] we will respect Cuban
    sovereignty.” Así que reconoció plenamente al gobierno cubano, al
    mantener las relaciones diplomáticas, y se traga al Estado castrista,
    aunque sea a regañadientes, al respetar la soberanía de Cuba. Trump
    agregó: “We will never turn our backs on the Cuban people”, pero esa fue
    siempre la cantaleta de Obama y el sentido de su licencia comercial
    excepcional Ayuda al Pueblo de Cuba.
    El problema que no pudo resolver Obama ni podrá resolver Trump, haga lo
    que haga y diga lo que diga, estriba en que el gobierno dictatorial se
    refiere hasta ahora a un pueblo visible, que marcha y vota por millones
    a su favor, mientras la oposición se cocina en su propia salsa con un
    pueblo en abstracto, que ni muestra la fuerza del número dentro a favor
    de la libertad y la democracia ni monta afuera nada parecido a los
    círculos patrióticos con contaron Martí y Castro. Y la fuerza visible
    del número es la única que cuenta en oposición pacífica. Todo lo demás
    es sátira, incluso estas proyecciones de identidad intolerante y
    agresiva contra los demás que revelan el talante castrista del
    anticastrismo tardo-plattista de ciertos opositores.
    [1] Tal como se aprecia en los estudios estéticos de Walter Benjamin, el
    arte libera y conserva potenciales semánticos que estimulan proyecciones
    de identidad. Vid.: Habermas, Jürgen: “¿Pueden las sociedades complejas
    desarrollar una identidad racional?”, en La reconstrucción del
    materialismo histórico, Madrid: Taurus, 1981, 114.

    Source: Estado de SAT-IRA – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
    www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/estado-de-sat-ira-329823

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